A 44 años de la caída de la dirección del PRT-ERP

El 19 de julio de 1976, fue un día aciago para el pueblo y sus organizaciones revolucionarias. Ese día, una patrulla del ejército genocida irrumpió en un departamento de Villa Martelli, provincia de Buenos Aires, donde se alojaba la cúpula del PRT-ERP: Mario Roberto Santucho (Roby), Secretario General del PRT y Comandante del ERP; Liliana Delfino, militante histórica del partido y compañera del Roby; Benito Urteaga, miembro del Comité Ejecutivo (CE) y Ana María Lanzilotto. Ese mismo día, en distintos operativos cayó también Fernando Gértel, el «Barba», responsable de finanzas y enlace del Buró del partido. Y horas más tarde Domingo, el «Gringo», Menna, miembro del CE y compañero Lanzillotto.

Benito Urteaga murió en el enfrentamiento con los milicos, mientras que Santucho quedó gravemente herido y fue conducido vivo a Campo de Mayo. Liliana Delfino y Ana Lanzillotto fueron llevadas al mismo centro clandestino de detención. Estaban embarazadas. El hijo de «Ani» y el «Gringo», Maximiliano Menna Lanzillotto, logró recuperar su identidad en 2016, gracias al enorme laburo de Abuelas. Todxs lxs compañerxs permanecen desaparecidxs. Varias versiones aseguran que el cuerpo del Roby era exhibido en un «Museo de la subversión» en Campo de Mayo, hasta los primeros ‘80. El pueblo argentino sigue preguntando por ellxs. Exigimos que el estado y sus fuerzas represivas entreguen sus cuerpos y esclarezcan la verdad.

Los secuestros y detenciones se dieron el contexto de las caídas de las dos imprentas más importantes del Partido, la de Córdoba y la Buenos Aires. Y en un momento de feroz ofensiva contra el pueblo y sus organizaciones, como fueron en particular los dos primeros años de la dictadura. Lo del 19 de julio fue un duro golpe para quienes, en condiciones extremas, resistían al estado terrorista. La lucha no se detuvo, ni se detendrá, la resistencia siguió por otros caminos, y continúa hasta hoy, pero la práctica destrucción de una de las mayores organizaciones revolucionarias que había parido la lucha de clases en nuestro país es un golpe que aún duele. Cuándo se reflexiona sobre la dispersión y relativa debilidad de las izquierdas, pocas veces se hace un balance serio del significado de la herencia de la dictadura contrarrevolucionaria.

Para nosotrxs, resulta fundamental recuperar las enseñanzas de quienes nos precedieron en la lucha. Imprescindible recuperar sus nombres, sus historias y su proyecto histórico. Nuestrxs compañerxs lucharon por el fin de la explotación, por el Socialismo. Por eso hoy, sumergidxs en esta feroz crisis del sistema capitalista, agravada por la pandemia, se vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de establecer otro régimen social, donde no haya hambre en el país exportador de alimentos, miseria brutal al lado del despilfarro y la fuga de capitales. Recuperar sus nombres significa comprender que la única utopía absurda es querer reformar el capitalismo, o más aún pretender que exista uno «donde todos ganen». Significa empalmar con las generaciones que antes que nosotrxs lucharon por la justicia y la igualdad. Un objetivo por el que vale la pena todo esfuerzo. Un objetivo para la humanidad nueva.

Mario Roberto Santucho, Liliana Delfino, Domingo Menna, Ana María Lanzilloto,  Jorge Benito Urteaga, Fernando Gértel,

¡Hasta la Victoria Siempre!

¡AVOMPLA!

¡La sangre derramada, jamás será negociada!

Mario Roberto SantuchoDomingo MennaLiliana DelfinoAna LanzilottoBenito Urteaga

Fernando Gertel

sendaguevarista

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