La educación popular: una herramienta política pedagógica hacia una verdadera igualdad.

Este artículo fue realizado por un compañero que participa en el Bachillerato Popular “Puños de Libertad” en la Villa de Ciudad Oculta, CABA. Aquí busca traducir su experiencia, en relación con otras teorías y experiencias históricas, en algunos conceptos que condensan y dan forma a la pedagogía popular.

por Mauro Conte

Introducción

La realización de este articulo pretende pensar y reflexionar sobre las formas pedagógicas de enseñanza de la escuela pública de hoy,  preguntarnos desde el significado de la educación entre la alteridad y la otredad, si la Educación Popular es un camino para desterrar las desigualdades sociales, lingüísticas, culturales y económicas que vemos en las aulas, en un sistema educativo que formatea futuros ciudadanos y ciudadanas para que se amolden a las diferentes políticas de estado dentro un sistema capitalista.

Las experiencias de la educación popular son múltiples y  variadas, desde nuestro país podemos nombrar las escuelas anarquistas y socialistas de principios del siglo XX, la Campaña de Alfabetización Nacional en el gobierno transitorio de Cámpora,  abandonada por el golpe militar del 76, y la crisis institucional del 2001 donde surgen los bachilleratos populares. Debemos recordar también a Francisco Isauro Arancibia como figura emblemática de la educación popular en Argentina, sus prácticas sindicales como maestro y militante de las luchas obreras en la provincia de Tucumán para transformar desde adentro la educación pública para que sea también popular.

En el plano latinoamericano las experiencias de educación popular llegaron a permanecer con más identidad en países como Perú -donde en 1920 se acordó la fundación de la primera Universidad Popular González Prada (UPGP)-. En Bolivia el emprendimiento del ex inspector de escuelas y maestro rural Elizardo Pérez -que en 1931 creó las escuelas populares indígenas funcionando hasta el año 1940-. En Brasil el activismo militante de Paulo Freire -con su campaña de alfabetización y el legado bibliográfico muy significativo para repensar el sistema educativo-. Y por último la experiencia más importante  de educación en el mundo de los últimos 60 años como lo fue la Campaña de Alfabetización Cubana luego de la victoria de la revolución. El resultado concreto allí fue, la alfabetización de 700 mil personas, la isla tenía una población analfabeta en un gran porcentaje, logrando en un año y medio nombrar al territorio de Cuba libre de analfabetismo.

Estos ejemplos nos demuestran que estas experiencias pedagógicas no fueron proyectos desarticulados, desorganizados, de personas sin conocimientos que estaban en disputa con la educación institucional.

Estos proyectos de educación popular chocaban con los tradicionales métodos pedagógicos de instrucción a la población como instrumento ideológico destinado a instaurar un disciplinamiento político, lingüístico, cultural y simbólico, destinado a homogenizar la educación y orientarla a las leyes del mercado y la producción. La enseñanza de la educación popular es político-pedagógica, de formadores de sujetos políticos comprometidos con el proceso histórico que les toca vivir, para dejar de ser un mero espectador y pasar a ser protagonista de su propia historia.

Desarrollo           

La educación popular no es una metodología, una didáctica, un conjunto de métodos y técnicas neutros, sino un pensamiento pedagógico que, posicionándose ante la realidad social, apuesta a la educación como una herramienta fundamental de la transformación cultural que considera imprescindible para el triunfo y consolidación del proyecto político pedagógico, destinando esta enseñanza indudablemente a los sectores marginados y la clase trabajadora de la población. Se constituye como un campo complejo de articulaciones múltiples cuyas prácticas entrecruzan demandas provenientes de diversos sujetos sociales (indígenas, migrantes, mujeres, sectores urbano-populares, infancias vulnerables, trbajadorxs, colectivos LGTB) resultando configuraciones socio-históricos y culturales particulares, demostrando un carácter abierto.

Daniel Brailovsky  nos brinda un acercamiento a la educación popular cuando nos dice  “una pedagogía (o un pensamiento, o una teoría) es crítica cuando promueve explicaciones diferentes de las que suelen aceptarse, y especialmente cuando señala en los asuntos que estudia problemas que tienen que ver con las relaciones de poder.”  Estas relaciones de poder de las clases altas o burguesas es la injusticia intrínseca del capitalismo y su mirada mercantilista, en la reproducción del sistema mediante mecanismos de legitimación ideológica y cultural.

Históricamente la escuela ha sido un dispositivo de reproducción de las formas y sentidos que legitiman el sistema dominante. La actualmente denominada “crisis educativa” es el resultado de la descomposición del sistema social y su opresión en los sectores populares.

Con la necesidad y posibilidad de construir un sistema emancipador, entendemos la educación como un sector de disputa, promoviendo el desarrollo de sujetos políticos que cuestionen el modelo de dominación. Brailovsky plantea  ejes específicos de la educación, “el sentido social de la escuela, la justicia educativa y el sentido de educar”, en estos sentidos cobra centralidad la relación niña/o y maestra/o, no se puede enseñar si no se conoce a quien aprende y no se puede aprender si no se conoce a quien enseña.

Barilovsky plantea una serie de preguntas esenciales que formula la pedagogía, indaga en las teorías de cómo definir los contenidos de la educación. Los saberes y prácticas que pueden aportar la educación popular a la construcción de una escuela pública liberadora son: el control por parte de los trabajadores de la educación de todo el proceso de producción de conocimiento, transformando al docente reproductor en docente productor; las prácticas de rotación y control de la gestión de la escuela, generando docentes que controlen todas las áreas de la llamada “administración escolar”, y evitando así la fragmentación del proceso de producción de la práctica educativa; seleccionar los planes de estudio y los contenidos, materiales curriculares, poniendo la construcción del conocimiento al servicio de las clases trabajadoras y populares; la selección de nuestros equipos docentes como parte del control de los trabajadores en el proceso educativo.

No se considera al sujeto de forma aislada (más allá de que sabemos esencial poder reconocer las experiencias específicas que enmarcan cada historia de vida de las familias). Se busca construir  grupalidad  como herramienta didáctica de concientización, en la medida en que aprendamos a inscribir nuestras experiencias personales en procesos generales, el diseño de los diagnósticos pedagógicos a partir de la elaboración de la autobiografía familiar y la reconstrucción histórica de los territorios  son dos buenas herramientas para la construcción de la grupalidad y la igualdad.

Como maestras y maestros debemos tener en la mira la importancia en la dinámica de grupo: las relaciones de clases; problematización de los círculos de comunicación áulicos; reconocimientos de vínculos extraescolares; desestructuración de roles; manejo de conflictos; la explicación del encuadre (objetivos de la materia o de cada clase) facilita el reconocimiento de la tarea conjunta que sostiene la grupalidad. No hay grupo por la pluralidad de personas, sino solo cuando esas personas asumen un objetivo común y emprenden el camino de realizarlo, esta debe ser una elección consciente y no una imposición.

El trabajo en el aula en parejas pedagógicas permanentes, es decisión política de enseñanza en la educación popular, no se trata solo de repartir tareas entre dos (eso es importante), lo más valioso apunta a posibilitar la crítica y autocrítica como herramientas imprescindibles del cambio. Las parejas pedagógicas van más allá de la generación del rol docente de forma plural o conjunta, se aspira a un vínculo pedagógico que implique compromiso, acompañamiento y corresponsabilidad.

El pedagogo brasileño Tomaz Tadeu Da Silva, que estudia las teorías del curriculum (es decir, que le interesa la pregunta acerca de qué se enseña en las escuelas, por qué, desde qué supuestos, etc.) plantea tres palabras para ordenar las teorías sobre educación. Habla de lo tradicional, lo crítico y lo pos crítico.  Dentro de las múltiples prácticas  inacabadas de la educación popular, las teorías que se relacionan estrechamente de Tomaz Tadeu Da Silva son las críticas: ideología, reproducción cultural y social, clase social, capitalismo, relaciones sociales de producción, emancipación, liberación y resistencia.

Carlos Marx planteaba que el sujeto revolucionario y la educación popular no pretendían construir un “saber” sustituido de otro “saber”, sino abrir caminos, romper obstáculos epistemológicos, políticos, sociales y culturales.  Reconocer las fuentes culturales y de resistencia de las propias experiencias populares cuando el sujeto transforma las relaciones sociales de producción y las del estado hegemónico (educativo, cultural).Y sólo aquel que asumiera la lucha por la trasformación social en la práctica político-pedagógica podría formarse como sujeto libre, íntegro y despojado de las costumbres hegemónicas de clases. Un proceso político educativo y no meramente un reflejo de la situación de antagonismo entre burguesía y clases populares en el nivel económico.

El desarrollo de la pedagogía que ofrece un vocabulario de formación contiene puntos de conexión  con la educación popular vista desde la mirada del educador a los textos de formación educativa. Brailovky nos dice, “Cada uno tiene sus propias maneras de decir las cosas, porque cada experiencia de conocimiento es única e irrepetible. La finalidad de aprender este vocabulario no es anular o reprimir nuestras formas espontáneas de hablar, sino brindarle a estas formas espontáneas la posibilidad de enriquecerse y crecer.” No debemos dejar de lado la mirada sobre el lenguaje que utilizan las y los niños que llegan de otros países fronterizos.

En la acción dialógica popular se lleva un proceso revolucionario como acción cultural. Brailovsky: “Reformar el vocabulario, es decir, cuestionarnos con qué palabras hablamos de la educación no es una mera cuestión de léxico. El ejercicio de repensar los conceptos es, de hecho, unos de los ejes centrales de la pedagogía, porque las palabras tienen un poderoso efecto sobre el mundo, y su uso abre o cierra caminos para las políticas, las prácticas escolares y los deseos de las comunidades de construir proyectos.”

Freire habla del lenguaje en las personas de las clases populares, que deben aprender el llamado “modelo culto” tomando conciencia del problema del lenguaje que abarca cuestiones ideológicas, y con ellas, cuestiones de poder. Si hay un lenguaje “culto” es porque hay otro lenguaje “inculto”, hay que enseñarles a los sectores populares el modelo “culto”, aprender la sintaxis dominante para que disminuyan las desventajas en la lucha por la vida, es un instrumento necesario como herramienta de defensa frente a las injusticias y discriminaciones

Con la llegada de inmigrantes de toda Latinoamérica, especialmente de comunidades de Bolivia, Perú, Paraguay y Venezuela a nuestro sistema de educación pública, la cuestión del lenguaje de estas comunidades es un desafío para las y los educadores, para que niños/as no se sientan desplazados o discriminados por su lenguaje diferente, proveniente de sus culturas étnicas.

Cierre

La educación popular como espacio alternativo donde llevar a la práctica una acción concreta, de forma político pedagógica, que permita seguir luchando por la defensa de la educación pública pero con una propuesta superadora que posibilite a la educación, además de pública, ser popular, es decir, liberadora en términos de Freire. Dado que ya existía esta experiencia a lo largo de los años en toda Latinoamérica, anulada por las políticas de estados que veían el peligro mayor en su orden constitucional, la disputa del poder se da por parte de los sectores populares.

La cultura de la dominación ha ganado terreno en nuestra subjetividad a partir de la expresión del neoliberalismo como modelo mundial del capitalismo. En nuestro continente, la instauración del modelo neoliberal ha calado hondo en nuestro sistema educativo.

La educación popular es una acción cultural por la libertad: como la pedagogía del conflicto y no del orden, del diálogo de múltiples saberes y no del pensamiento único, de las preguntas y no de las repuestas repetidas, de lo grupal y lo colectivo frente a prácticas y teorías pedagógicas que reproducen el individualismo y la competencia, de la democracia y no del autoritarismo, explicando a nuestros alumnos y alumnas que no hay alguien que sepa más que el otro sino que hay saberes y aprendizajes distintos.

Debemos tomar conciencia para que los sujetos de la educación sean protagonistas de la historia, crearles las condiciones que les permitan pasar de una percepción de la vida como mero fenómeno biológico (nacer, estudiar, tener un trabajo para mantener una familia) a una percepción de la vida cómo fenómeno histórico (conciencia de clase, pertenencia a la cultura de su pueblo, a un determinado momento histórico que le toca).

Tomar partido por las y los educandos, transformando el sistema educativo para que, además de ser gratuito y laico, sea popular y con una orientación de clase, que no sea la de los apoderados, para crear intelectuales propios de los sectores populares.

Retomando la hipótesis del inicio del trabajo, en la educación popular encontramos una alternativa en la que se considera la alteridad y otredad, se aloja al sujeto recibiendo su cultura, sus saberes, sus complejidades, sus historias de  vida, sus lenguajes pero no tomando a la cultura popular desde una manera romántica, sino desde la mirada de sus culturas que también traen prácticas patriarcales, sexistas, discriminatorias. Educando desde estas complejidades para una teoría de la liberación.

Referencias

-Brailovsky, ¿Que hace la Pedagogía y por qué es importante para los educadores?

-Puiggróas, Adriana, La educación popular en América Latina, Buenos Aires, Coihue, 2016.

-Freire, Paulo, Pedagogía del oprimido, Buenos Aires, Siglo veintiuno, 2014.

sendaguevarista

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