«Todo el poder al pueblo». A 53 años de la primer publicación de The Black Panter Community News

Un repaso del movimiento de liberación antiimperialista de los Panteras Negras en EEUU

El 25 de abril de 1967 se publicaba por primera vez The Black Panter Community News, prensa del Partido por la autodefensa Pantera Negra, fundado en octubre de 1966. Ya en su primer tapa señalaba los claros objetivos políticos que traería la organización anticapitalista más emblemática de EEUU durante la guerra fría: la responsabilización policial de la persecución a la comunidad negra y la agitación por una autodefensa armada contra los intereses del liberalismo blanco norteamericano. 

Tomar las calles: contexto de surgimiento 

La primer célula del Partido Pantera Negra surge para la conformación de patrullas armadas de monitoreo civil contra la brutalidad policial, conformada por militantes armados según la ley norteamericana, con cámaras fotográficas, grabadoras y el mismo código legal para impedir a la policía cometer injusticias. Esto fue poco más de diez años después de que Rosa Parks volviera a darle vida al movimiento contra el segregacionismo negro a partir de su negativa a sentarse en la parte de atrás del transporte público, como estaba reglamentado en EEUU hasta 1955. 

A partir de allí múltiples figuras y sectores sociales comenzaron a organizar por distintos medios la visibilización del racismo en toda la estructura del país. Múltiples movilizaciones se extendieron a partir de entonces, con revueltas que fueron ascendiendo en conflictividad y llegaron a 200 manifestaciones por año que podían durar más de cinco días, como los Disturbios de Watts (Los Ángeles) contra el accionar policial y la propiedad privada, fortaleciendo el movimiento por los derechos civiles. 

Esto llevó en ascenso la voz de  personalidades como Malcolm X y Martin Luther King, quienes fogoneaban por la alianza del movimiento negro con las masas movilizadas contra la guerra de Vietnam, la clase obrera y los sectores estudiantiles. Las diferencias entre estos dos referentes (Malcolm X directamente se pronunciaba en la televisión blanca a favor de la revolución y emancipación vietnamita, mientras que Luther King hacía hincapié en repudiar la ofensiva represiva con métodos pacíficos y la política de “poner la otra mejilla”)  llevaba a la inexistencia de una dirección del movimiento que se gestaba en cada ciudad de norteamérica. 

Este fue el lugar que el PPN comenzó a ocupar luego de su fundación el 15 de octubre de 1966, desencadenada por dos hechos principales: el asesinato de Malcolm X en 1965 por las fuerzas de inteligencia estadounidenses, demostrando que tener un discurso anticapitalista y antiracista era declararse enemigo de norteamérica, y el anuncio de que para principios de 1966 el 23% de los yankis muertos en la guerra de Vietnam eran soldados negros, que representaban un 11% de la población total. Esta demostración del racismo en la conformación de las unidades militares intentó ser dispersada por la propaganda oficial a favor de la intervención en Vietnam con el eslogan “El único color que reconocemos es el verde oliva”. Sin embargo, la política de persecución policial y civil que pedía la sumisión negra en el país, demostraba que la democracia para la gente negra no existiría más que como promesa, en su propio territorio o en las trincheras. Los muertos negros del ejército y los de los ghetos expresaban la modernización de la política colonial blanca del primer mundo.

A partir de allí, la lucha por la búsqueda de una conciencia nueva de la colectividad llevará a que la constitución del PPN tuviera una fuerte impronta estética y cultural con la que acompañaron desde un primer momento las acciones callejeras (denominadas “patrullajes”) donde grupos de hombres y mujeres sorprendían a la policía en golpizas y la hacían retroceder. A su vez, tan sólo cinco meses después de su fundación, fueron invitadxs a Cuba en 1967 por el gobierno revolucionario castrista y utilizaron frases del Che como “Donde la muerte nos sorprenda, que sea bienvenida”, para hacer el trabajo de agitación desde su prensa. 

Esto llevó a que rápidamente el gobierno norteamericano lxs señalará como una de las principales organizaciones enemigas para la seguridad nacional e interna, y comenzará con reformas legales para controlar las tenencias de armas de las panteras. A pesar de las primeras acciones del gobierno estadounidense por debilitar la organización del PPN, el gran impacto generado por su política de agitación (400 mil ejemplares repartidos semanalmente de la tirada de su periódico) y por acciones que iban desde la intervención en ruedas de prensa de Ronald Reagan con banderas del partido y armas, hasta los relevamientos comunitarios de condiciones de vida de la comunidad negra llevó a que rápidamente creciera en número y diversificara su accionar social. 

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Reivindicaciones y acción política

Con aproximadamente cinco mil miembros activos y más de 50 bases operativas impulsada junto a simpatizantes y vecinxs, las panteras negras sostuvieron comedores donde alimentaban a más de 200 mil niñxs por día, una Escuela de Liberación para sus propios hijxs, que eran expulsadxs de la educación blanca por cuestionar la historia oficial, una Clínica Popular Gratuita de Investigación Médica que contaba con ambulancia, el Programa de Ropa Gratuita, y el Programa de Traslado Gratuito a prisiones para familiares de detenidxs y para lxs miembrxs de la comunidad negra que terminaran su condena.

A estas acciones ellxs las llamaban “Programa de Supervivencia en espera de la Revolución”, puesto que en su inauguración como partido del pueblo habían establecidos 10 puntos de reivindicaciones programáticas, por las cuales iban a luchar para instalar como demanda en el escenario público de la sociedad de los sesenta la necesidad de una revolución social. 

Estos diez puntos escritos por los fundadores del Partido, Huey P. Newton y Bobby Seale, incluían reclamos como pleno empleo, acceso a viviendas decentes, educación no colonialista, el cese del robo blanco y capitalista, libertad a los presos detenidos por la criminalización racista, el repudio al Ejército fascista y al aparato policial, libertad y autodeterminación internacionalista, para la comunidad negra en EEUU, en África y para los pueblos oprimidos en todo el mundo.

Esta fue la base de las acciones en conjunto con los Boinas Marrones, activistas del movimiento indígena americano, el apoyo al pueblo Palestino, la instalación de una sede en Argel, el ofrecimiento televisado de enviar hombres a luchar en favor de la revolución vietnamita y contra el ejército yanki, y demás acciones anticolonialistas. 

La influencia del Libro Rojo de Mao y de Los Condenados de la Tierra del filósofo francés Frantz Fanon llevaron al posicionamiento anticapitalista del movimiento y a la producción teórica de Stokely Carmichael y Charles Hamilton del término hoy conocido mundialmente Poder Negro (Black Power). Este  parte de comprender a la comunidad negra en eeuu como un pueblo subdesarrollado en el propio medio del Primer Mundo, haciendo indispensable el reconocimiento de toda la “gente negra” como parte del Tercer Mundo, y como tal en compromiso con las luchas revolucionarias de este contra la opresión estadounidense.

La concepción antiimperialista y contra el Poder Blanco de la sociedad capitalista y liberal parte de definir al racismo como aquellas decisiones políticas que favorecen el enriquecimiento de una clase social blanca en el mismo movimiento en que subordina un grupo racial y logra dominarlo. Así el poder blanco se tiende a partir de la relación colonial establecida por la expansión europea en las condiciones que dieron paso al surgimiento del capitalismo, y se mantiene vigente como parte estructural del modelo hegemónico de dominación a partir de la actual situación colonial en 3 campos: el político, el económico y el social. 

La naturalización de las ventajas de blancxs sobre la comunidad negra, el pensamiento conservador vigente de la república democrática estadounidense, la extensión de “recompensaciones” materiales individuales para negrxs “bien adaptadxs” que se insertan en la política bipartidista yanki haciendo política colonial, son parte de las fronteras políticas establecidas para la comunidad negra por el poder blanco. A partir de esto lxs panteras rechazaban la promesa democrática de la política estadounidense, y se enfrentaban al poder judicial y político de forma pública, planteando la necesidad de modificarlo de pies a cabeza.

En el plano económico, la desigualdad de acceso a los recursos a partir de la privación económica de lxs ciudadadnxs negrxs se mantiene como marca de la dependencia de las colonias con el colonizador. La construcción de ghetos en eeuu ha sido parte de la concepción racista de la estructura de opresión. Esto se vislumbra cuando en 1965 se publica la tasa de desempleo del país, evidenciando que lxs negrxs con secundario completo tenían menos oportunidades laborales que lxs blancxs sin estudios, a pesar de la fuerte campaña de “integración” iniciada por el reformismo norteamericano. Esto se evidencia a su vez a nivel salarial, con sueldos hasta un 10% por debajo de lxs blancxs. 

Esta situación de enajenación perpetuada por lo que llamaban el círculo de pobreza, deviene de la colonización social extendida desde la esclavitud y persistente luego de las proclamaciones de libertad y emancipación negra en toda América. Para las panteras negras la proclamación antiimperialista partía de una profunda identificación de su porvenir con la violencia sanguinaria que sufrieron los habitantes de África a partir de la colonización europea y su comercialización como esclavos en América. Mientras lxs indígenas del “Nuevo Mundo” eran objeto de la misión genocida y “civilizadora” del imperialismo, lxs negrxs eran vendidos como animales para el provecho de los amos blancos en plantaciones, siendo degradadxs moral y espiritualmente de innumerable cantidad de formas, con expectativas de vida que no superaban los treinta años. 

La esclavitud en el tercer mundo a la par del discurso democrático de libertad y fraternidad en los países colonizadores fue lo que fijo la posición superior de lxs blancxs en la sociedad americana, siendo la piel negra la condición de ser víctima de múltiples mutilaciones por ser objeto de propiedad legítima, a quienes no cubrían los derechos de la oligarquía blanca. Así, el amo colonial es quien construyó la idea de “comunidad negra”, y también quien construyó el nacionalismo norteamericano. Esta idea es central para el pensamiento de las panteras negras, pues desde su concepción ser norteamericano es ser blanco, y lxs ciudadanxs negrxs que formarán parte de la política de asimilación republicana y levantarán la bandera de EEUU pasaban a ser traidores, racistas blanqueados social y psicológicamente para la colaborar con el capitalismo y la colonización. Es por esto que destinaban grandes esfuerzos a que su prensa llegara a todos los rincones, incluyendo los soldados negros en Vietnam, convocándolos a bajar las armas y boicotear la empresa imperialista y racista, obteniendo el apoyo de un 76% de ellos en todas las ramas del ejército y en un gran sector de soldados blancos, debido a la extracción obrera de la mayoría de los miembros razos.

El Black Power se configura como un llamamiento a la unidad de toda esa comunidad negra, pero no con la retórica de “visibilización”, sino de partir de la historización y valorización de la necesidad de definirse a sí mismxs desde sus palabras para dar el salto de ser un grupo objeto a constituirse en pueblo sujeto participante en la creación de bases de poder y fuerza. Para lxs panteras la historia del “enegrecimiento” de lxs orpimidxs como grupo y no como individuxs debía concluir con la construcción de una sociedad democrática para las amplias mayorías, no aspirando a buscar los mismos fines de la sociedad blanca, sino una que partiera de la construcción de los movimientos de liberación.

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Reacción del gobierno yanki e impacto de las panteras 

El auge de las panteras y el largo alcance que tenían sus convocatorias desde The Black Panter Community News llevó al colapso más de una vez a grandes ciudades de Estados Unidos, con movilizaciones que eran reprimidas dejando saldos de miles de heridos y centenares de edificios del establishment destruidos. 

Con el éxito del Black Power en el escenario cultural, la alzada en conflictividad política, y los numerosos enfrentamientos entre sus miembrxs y las fuerzas policiales, el FBI incrementó su política de vigilancia y creó, con una partida de 22 millones de dólares, el programa COINTELPRO. A través de él monitoreaba las comunicaciones de lxs miembrxs del partido, haciendo que varixs tengan que pasar a la clandestinidad o al exilio en Cuba. 

Con el tiempo esta política de ofensiva del gobierno norteamericano adquirió dimensiones similares a las de persecución de los militantes políticxs en el tercer mundo durante las dictaduras genocidas: acribillando militantes en sus casas, reclutando más de 700 infiltradxs que llegaban a altos puestos dentro del partido, persiguiendo a simpatizantes y enviando cartas falsas para incentivar divisiones internas. 

Hacia fines de los ‘70 la organización se parte en dos, y comienza una etapa de larga descomposición hasta desaparecer por completo en 1982.

A pesar de esto mucho de la herencia política de las panteras siguió haciendo eco en las acciones colectivas de diferentes movimientos sociales estadounidenses.

El ejemplo más claro es el Manifiesto del Combahee River Colective de los años ‘70, donde muchas ex militantes panteras negras participaron exponiendo la trilogía de clase, raza y género como las opresiones que sufrían dentro de la sociedad capitalista norteamericana, el movimiento feminista liberal blanco, y el movimiento negro.  

Muchas de ellas habían tenido tareas de alto cargo al interior del Partido Pantera Negra, participando de las acciones callejeras y de la toma de decisión junto con sus compañeros varones, y habían establecido como una parte importante de la re-educación de lxs militantes que se incorporaran al partido la despatriarcalización, entendiendo que la conciencia colonial blanca se sostenía a su vez por las desigualdades de género en la órbita familiar, económica y social con las tareas que se asignaban a las mujeres.

Esta discusión fue llevada por muchas de ellas al interior del movimiento feminista de la segunda ola y en contraposición del feminismo negro burgués del National Black Feminist Organization, quien agitaba por la “guerra de los sexos”, estableciendo que el empoderamiento de las mujeres negras sería a partir de la asunción de cargos políticos en la estructura norteamericana. En contraposición de esto, las autoras del Manifiesto establecían la necesidad de que el movimiento negro feminista sea solidario con todas las luchas de trabajadores que se opusieran al imperialismo norteamericano en su avanzada neoliberal.

También incentivaron el crecimiento de organizaciones de la comunidad negra en todo el mundo y por la autodeterminación de los pueblos, como puede verse en la participación de figuras emblemáticas en las luchas de África, así como la adhesión de Emory Douglas al Ejército Zapatista de Liberación Nacional  en México.

Si bien el trabajo de exterminio de militantes y de las reivindicaciones e historia de lucha del PPN por parte del gobierno norteamericano ha sido minucioso y exitoso, la agitación de los sobrevivientes de los actuales ghetos neoyorkinos, tomando la calle en distintos momentos de los años posteriores, como en los “Disturbios de 1992” contra la justicia clasista, y 2014 contra la política racista de Obama, ha despertado en muchos sectores la necesidad de la recuperación de la tradición antirracista y antiimperialista que supieron marcar lxs miembrxs del Partido por la Autodefensa Black Phanter, en la construcción de una conciencia nueva y una sociedad viable para lxs oprimidxs de todo el mundo.

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Dossier Panteras Negras

Con el objetivo de recuperar estas discusiones y de profundizar en algunos aspectos que traemos y hacen a la vida política del Black Phanter Party y a la importancia de su lucha, acercamos estos documentos para que sean de libre acceso y nos permitan seguir construyendo una política de lucha anti-racista, antiimperialista y por el socialismo.

  1. Paratti- Sobre la fundación del partido y sus objetivos.
  2. Entrevista a Emory Douglas- Principios y legado del movimiento
  3. Boyadjian- Los soldados de la resistencia negra
  4. Martinez- Interseccionalidad en el movimiento de mujeres negras de EEUU
  5. Prensa OR- Recopilado, experiencias e impacto de la prensa del PPN en el ejército.
sendaguevarista

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