Crónica desde el norte entrerriano. Conversaciones con guevaristas de los 70’

     El viaje comenzó el sábado a la madrugada, después de mucha planificación y ansiedad, cuando salimos desde nuestra ciudad de Concepción del Uruguay con destino a la ciudad de Federación, ubicada al norte de Entre Ríos. Entre varixs compañerxs compartimos un auto y, mates mediante, atravesamos la Autovía 14. El objetivo tan esperado era entrevistar a diferentes compañeros con una historia de vida política y de militancia en el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT-ERP) en esta misma provincia.

      Llegamos a destino cuando recién despuntaba el alba, la ciudad nos recibió desierta pero expectante. O quizás lxs que estábamos expectantes éramos nosotrxs, razón por la cual llegamos una hora y media antes del horario que habíamos pactado con Raúl y María, lxs compañerxs que nos recibirían. Aún así, lxs encontramos con una sonrisa en los rostros madrugadorxs, encuentro en el que no faltaron abrazos y saludos cargados de afecto. Desde su casa, nos guiaron hasta la radio Paisajes, emisora que llevan adelante a puro pulmón, en donde íbamos a dormir y comer. Esta radio iba a ser nuestra “base de operaciones”; allí íbamos a realizar las entrevistas, pero también a salir en la radio. Nos encontrábamos cambiando de rol de momento a otro, de entrevistadores a entrevistados. Este lugar, cálido y compañero, nos dio la bienvenida con su penetrante olor a frutas, flores y distintos árboles, con un patio a pura huerta, gatos y amor militante. El calor de la jornada no daba tregua, pero a la sombra de aquellos árboles y entre mates y charlas fueron llegando las nubes y, por supuesto, la esperada lluvia.

      El primero en llegar a la entrevista fue Pedro, quien era muy joven cuando ocurrió el golpe del año 1976, un gurisito, iba a la primaria. Él no milito en el PRT, pero no perdimos la oportunidad de entrevistarlo también, ya que tiene un montón de anécdotas y recuerdos sobre la ‘Vieja Federación’ y su posterior traslado que para su gente, la que la habitaba, fue un “genocidio cultural”. De esta manera, Pedro nos permitió adentrarnos por un momento en lo que es la historia de la ciudad, ajena para nosotrxs que no residimos en la misma.

      Mientras algunxs de nosotrxs entrevistábamos a Pedro y otrxs compas estaban en el patio de la radio, vimos que llegaba un hombre de anteojos y canas, con su particular gorra, la que siempre lleva (por los menos las veces que le hemos visto). Este era Hugo, compañero que militó en el PRT en la ciudad de Concordia. Se saluda con las compañeras que están sentadas en el patio y se ponen a charlar, a la vez que escuchaban el programa que estaba haciendo Raúl con un compañero nuestro en donde debatían sobre la cuestión docente en Entre Ríos.

     El relato de Hugo no se hizo esperar; antes de empezar su entrevista, cuando todavía estábamos con la de Pedro, empezó a contar interesantes anécdotas. Al llegar el momento de la suya, sus variadas historias nos dejaron sorprendidxs. Sus experiencias políticas en la militancia socialista nos permitieron conocer una parte de la historia de la provincia que, hasta el momento, se encontraba oculta.

       Hugo siempre estuvo predispuesto a contarnos sus relatos. Cada vez que terminaba su anécdota, nos decía: “pregunten nomás”. Él nos manifestó que hace años quería contar su historia y la de sus compas, para que quede plasmada y no se pierda ese esfuerzo enorme de lucha por sus ideales. No es un dato menor el hecho de que casi la totalidad de los integrantes terminó presa, de algunxs de sus compañerxs nunca se supo su paradero ni sus nombre reales, sólo sus “nombres de guerra”, ficticios; así que cuando perdió el contacto nunca pudo volver a reencontrarlxs.

       Fue una sorpresa nuestra el enterarnos que en Concordia funcionaban varias células del PRT, dato casi desconocido, y que hasta funcionaba una casa operativa —una casa donde vivían varixs compañerxs, la cual hacia afuera tenía una fachada de hogar “común” con personas que habitaban en ella y que simulaban tener una vida normal, mientras que por dentro lxs compas hacían reuniones, escribían informes y boletines, se formaban, y hacían infinidades de tareas técnicas—.

      La célula de Hugo era de Propaganda y Agitación, conformada por él y dos compañeras más, Lina y Susana; esta última era la responsable política de célula y, según supone él, había estudiado periodismo o algo similar en la universidad porque se desenvolvía muy bien en el tema.

     La entrevista se fue alargando, en principio iba a ser hasta el mediodía. Él había llegado tipo diez de la mañana, pero cuando quisimos acordar, ya habíamos pasado las doce y seguíamos ahí, intrigadas y expectantes de lo que nos contaba; a veces nos reíamos, otras quedábamos paralizadas, de vez en cuando también sentíamos dolor y angustia por lo que tuvieron que pasar, bronca por lo hijos de yuta que fueron los “milicos” y las cosas aberrantes que les hicieron.

      No pudimos terminar con todo. Nos dijo que volviéramos para contar la parte en que estuvo preso en Coronda, ya que tenía infinidades de anécdotas; algunas, las más chistosas, las narró mientras comíamos.

     Al finalizarla, procedimos a sentarnos en el patio para compartir un momento más informal de charlas, intercambios y discusiones, para posteriormente comer todxs juntxs.

      Para la tarde Hugo ya había vuelto a su ciudad; sin embargo, nosotrxs continuamos con Raúl y María entre guitarreada, cantos y risas. La noche llegó y después de una excelente boga asada, procedimos a dormir en la misma radio, para despertarnos a la mañana siguiente y entrevistar a Raúl (sí, el mismo).

      El domingo a la mañana ya estaba más fresco; nos despertaron María y Raúl mientras encendían el fuego para preparar el rico desayuno que devoramos. Al tiempo que algunxs compas se quedaron en la mesa charlando con María, otras fuimos con Raúl para hacerle la entrevista.

      El empezó contándonos cómo de joven le empezó a interesar la política, quizás porque su padre tenía una radio propagadora que reproducía noticias, también a preocuparse por los demás y su afán por la música. Nos contó la misma historia sobre el traslado de Federación, como repercutió en el pueblo y en él mismo, en donde se vió como uno de los organizadores de la resistencia para que no desaparecieran del mapa al pueblo de Federación. También nos relató su paso por Corrientes como estudiante y su punto de partida en la militancia estudiantil, llegando a ser simpatizante del PRT y encargado de distribuir las revistas del partido.

      También, nos contó cuando cayó en las manos de la dictadura y su paso por las diferentes cárceles en la provincia, de cómo los militares buscaban constantemente quién era “el organizador” en Federación y su destino final en la cárcel del Chaco. “A mi me hubiese gustado conocerlo a Santucho” nos dijo, como un deseo incumplido.

      Al terminar nos dijo lo mismo que Hugo, nos prometió que íbamos a seguir la entrevista otro día, en otra ocasión.

       El viaje llegaba a su fin, con su carga de anécdotas, aprendizajes mutuos y la alegría de saber que, en estos tiempos que nos tocan vivir, aún podemos hacerle una gambeta a la presión del mismo sistema y compartir estos tiempos tan valiosos entre lo que somos: compañerxs.

      Asimismo, recuperamos el hecho de que, a pesar de los momentos tan duros que nuestrxs compañerxs tuvieron que pasar —y que sólo alguien que los vivió puede llegar a dimensionar lo ocurrido—, siempre lo afrontaron gracias a la alegría y el humor, que les permitieron sobrevivir a tan terrorífico contexto.

       Unas de las cosas en que los entrevistados concordaron y nos dejaron a entender con sus diferentes exposiciones, fue que en las más duras represiones, donde el estado terrorista no dejaba de oprimir, el pueblo no dejaba de prestar solidaridad con lxs militantes políticxs, aún jugándose el pellejo. La solidaridad de la sociedad libre resiste y es una energía infinita.

     El traslado de su pueblo Federación produjo una resistencia popular en el que emergieron varios actores y actrices políticas, entre algunxs de ellxs salieron unos futuros “Perros” o Guevaristas, que lucharon cada cual en una trinchera distinta, y todavía lo siguen haciendo.

      Cabe destacar que estas entrevistas forman parte de un proyecto que tiene como finalidad contar estas valiosas historias, con miras de reconstruir una parte de la historia política de la provincia en la que residimos y, también, de la historia del PRT-ERP, y el cual saldrá a la luz, esperamos, lo antes posible.

 

sendaguevarista

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