«Feminismos sin fronteras». Alejandra Ciriza y Claudia Korol

Conversatorio con Alejandra Ciriza y Claudia Korol* 

Este 8 de marzo nos preparamos para un nuevo paro internacional de mujeres y disidentes y es un buen momento para reafirmar nuestras concepciones estratégicas. Por eso recuperamos las ideas centrales que expresaron las compañeras Alejandra Ciriza y Claudia Korol, en un debate que intentó reflexionar en torno a los desafíos de los feminismos en la coyuntura actual nuestramericana, signada por revueltas y protestas populares en Ecuador, Chile y Haití, el golpe de estado en Bolivia y la ofensiva fascistoide en Brasil.

«… para ser feminista hay que tener el ‘cuero duro’, dice Alejandra Ciriza. Las liberales pueden recuperar su genealogía muy fácilmente, quienes hemos sido miles de veces derrotadas tenemos muchas más dificultades…»

Ciriza y Korol- Rosario 2019

El conversatorio se inicia con algunas preguntas del público, Claudia y Alejandra se alternan en el uso de la palabra y nos conducen con profundas reflexiones a través del tiempo y el espacio. Estas dos referentas de nuestro feminismo tienen mucho para decir, y nos dejan preguntas y certezas, para seguir pensando y transformando todo.

Claudia Korol se introduce de lleno en la coyuntura latinoamericana: «… está estallada la situación, hay una tensión en el rumbo, entre las lógicas de los poderes capitalistas, extractivistas, coloniales, patriarcales; y las posibilidades de salidas populares y feministas.  Tenemos al pueblo Mapuche que se levanta y dice: ‘-No son 30 años, son muchos siglos’.

En este contexto, la respuesta a qué y cuáles son los desafíos del feminismo, sería: ‘¿Qué acompañamiento están necesitando nuestras compañeras chilenas?’.

En Ecuador, la fuerte presencia indígena y la desconfianza que nace del racismo hacia ese sujeto plural, con protagonismo central del movimiento indígena, provocó una historia de desencuentros y falta de diálogos que lleva a que en el momento de la rebelión fuera difícil establecer lo que no se había sostenido previamente.

¿Qué desafíos tenemos, mujeres, disidencias? necesitamos construir más territorialmente, más en la base, más el diálogo, porque necesitamos tener afianzadas las relaciones de confianza, de diálogo y encuentro para darle un tipo de rumbo y salida a esa crisis».

Alejandra Ciriza avanza y profundiza en la dimensión estructural del problema, estableciendo la importancia de «pensar la crisis del capitalismo, que no es cualquier crisis, es la crisis del capital financiero, que lo destruye, que lo arrasa todo, que hace que necesariamente tengamos que pensar esta batalla como una batalla internacional e internacionalista. Pero, pasa también que tenemos que pensar esta batalla como una batalla anclada a la vida cotidiana.

Las feministas tenemos que pensar de otra manera la organización del mundo. Porque las mujeres que están en los barrios y no van a las manifestaciones en los espacios centrales, no van porque, la mayor parte de ellas, tienen a cargo un montón de tareas de las que nadie se hace cargo.

Un poco lo que plantean las compañeras Adriana Guzmán y Lolita Chávez. Pensar que nuestra relación con el mundo tiene que ver con la posibilidad de reproducir la vida; y la vida, es la vida de las personas cuyos cuerpos están marcados por la sexuación, por la clase y la racialización.

Es posible plantearnos la ruptura de las fronteras nacionales, es importante pensar la plurinacionalidad. Pero, también creo que tenemos que pensar esa plurinacionalidad o estas nuevas formas de internacionalismo, atendiendo a lo concreto de la reproducción de la vida, a cómo en la organización de una vida tiene que haber tiempo para esas cosas también.

Uno de los desafíos fuertes que las feministas tenemos es pensar la vida con anclaje real, la movilización atendiendo a la localización. Esto que decía Fernandita Chancoso- una compañera que tiene muchas batallas en el cuero- ‘pensar en lo barrios’. Lo que pasa en los grandes escenarios no es lo que pasa realmente en la sociedad. Entonces, tenemos desafíos que son organizativos, de construcción de confianza, de atrevernos a debatir.

Claudia Korol, se pregunta «¿Por qué no se habla de Haití? Meses en las calles. Es un país de negros, más del 90% es negro, por eso a nadie le importa. Es muy fuerte asumir esta respuesta. Sí podemos hablar de París cuando arde. ¿Por qué descubrimos la violencia en Chile, cuando a las hermanas y al pueblo Mapuche les están asesinando hace tiempo y de una manera brutal? Donde también, en nuestro territorio, las comunidades Mapuches, Qom, están en condiciones tremendas.

¿Qué desafíos nos planteamos? En un combate contra las políticas capitalistas extractivistas y neoliberales. Agrego lo de extractivista porque muchas veces, las políticas capitalistas de acumulación se miran solo, en la dimensión de la explotación de la fuerza de trabajo y la precarización laboral. Pero las políticas de despojo de los bienes, del saqueo de los territorios, como nos toca menos, en las ciudades, pasa a ser secundarizado.

¿Qué hacemos con las fronteras?, porque los pueblos las están cruzando por necesidad, las políticas migratorias son terribles. Necesitamos parar el decreto contra los migrantes. Parar las políticas migratorias o políticas antimigrantes, parar las políticas represivas. En estos días, las comunidades mapuches están con un motón de juicios encima.

¿Cuántos y cuántas tenemos claro que hay compas clandestinos, todavía, por bajar el cuerpo de Rafita Nahuel? Debemos ser muy precisas como feministas, en qué cosas necesitamos rápidamente poner en marcha para lograr algunos derechos».

Alejandra Ciriza afirma: «Podríamos plantearnos un feminismo internacionalista de ciudadanas cosmopolitas. Naciones Unidas nos plantea un modelo de internacionalismo y cosmopolitismo, pero sin poner en cuestión el capitalismo. Es un momento en el que hay que construir un nuevo internacionalismo desde abajo que contemple el asunto de la frontera, hay una cantidad enorme de personas que migran. Cada vez más, el capitalismo es estrecho. Así como hay posibilidades que las mercancías crucen las fronteras sin ninguna clase de problema, para los seres humanos hay cada vez más problemas y si esas personas son racializadas, peor todavía. Lo que se incentiva cuando una persona cruza la frontera es el racismo.

Este país que se dice ‘crisol de razas’, trituraron e hicieron una buena mezcla. Eso implica olvidos, por eso es tan importante la historia, que sepamos, que recordemos a la Bartolina, que nombremos a la india Juliana, es importante que sepamos esas historias.

El tema de la frontera es muy importante, nos exige una mirada latinoamericanista. La Argentina es un país racista, nos tenemos que hacer cargo como parte del proceso de construcción de otras formas de hermandad y solidaridad, si nos olvidamos que las mezclas de las que venimos no son producto del dulce consentimiento, si no de violaciones brutales.

Ese pasado de la acumulación originaria que Marx imaginó, como la única acumulación y que se repite con cada crisis del capitalismo, esta crisis puede ser de una imposición mucho más dura, brutal y feroz, pero puede ser pensada, también, como una oportunidad. El feminismo es uno de los movimientos sociales más importantes, con una gran presencia callejera, tenemos una alta responsabilidad en discutir, construir confianza y no temer a disentir».

Ciriza y Korol en Rosario 2019

Respecto de las diferencias de los feminismos, Claudia Korol se pregunta: «¿nos vamos a quedar calladas cuando están golpeando a las mujeres de pollera? ¿Tenemos o no algo que decir? cuando el racismo patriarcal está golpeando, nos trae la memoria de la colonia, las formas en que maltrataron a las liderezas de las grandes rebeliones indígenas.

¿Qué respuesta tenemos? Está en marcha un golpe de estado en Bolivia, tenemos memoria. La fuerza del feminismo, en Argentina, está en el cruce que ha habido entre la memoria del ‘Nunca Más’ y la construcción del ‘Ni una Menos’, de la lucha contra la impunidad. En esa lucha, hemos aprendido a cómo pararnos frente a los golpes de estado.

En el caso de Bolivia, el gobierno de Evo tuvo un montón de problemas en políticas extractivistas y otras cosas más. Pero, era claro, lo que se venía era un golpe racista, de derecha y fascista. Por eso hablamos de lo plurinacional, de la lucha antifascista, porque el desconocimiento de la diferencia y la diversidad, el odio al otro, también, construye fascismo. Lo que estamos viendo hoy, es el fascismo desatado en la calles.

Pero, si hablamos de lo plurinacional, necesitamos producir un nuevo debate del rol del estado. Pensar las fronteras es pensar los estados. Esas fronteras tienen que ver con los estados naciones y se levantaron como parte de construcción del capitalismo en este continente. Se hizo un proceso de construcción de determinado tipo de sociedad.

El feminismo plurinacional no es un capricho, ni una moda. Es, primero una autocrítica de compañeras que transitamos todos los procesos de las últimas décadas, de feminismos que no habían hablado lo suficientemente, construido este diálogo. Algunas podrán decir: ‘-tampoco había muchas compañeras originarias que se nombraran feministas’, puede ser, pero sí lo hay ahora, están, dicen, hablan, proponen y se nombran feministas en debates con compañeras que en sus propias comunidades las acusan por nombrarse feministas, porque asumen el indigenismo como propuesta central y fundamental. Hay debates, también entre ellas, debates, por supuesto con los varones de las comunidades, que lo peor que les podría pasar es un feminismo indígena. Están, dicen, hablan, dialogan y están dispuestas a pensar esa concepción colectiva y comunitaria.

Discutir cómo se construyó ese estado sobre la base del genocidios de sus pueblos, es una tarea que nos tenemos que plantear y que tiene que ver con lo de las violencias. Los feminicidios y la violencia sexual es parte de esa historia de los genocidios porque fue una forma específica de control del cuerpo de las mujeres durante todos los procesos de guerra, conquista e invasiones. Mucho del silencio que durante años tuvimos, las mujeres, también las disidencias, para denunciar la violencia sexual está formado en esa historia y memoria de genocidio.

En Chile, las compañeras en seguida salieron a denunciar que habían sido violadas, abusadas o acosadas, pero las universidades estuvieron un año copadas por esas denuncias, no es que salen de la nada. La niña secundaria, lo dijo, no se sintió mal, ni sola porque estuvo acompañada por las otras niñas de su colegio o su familiares. La memoria es una experiencia de acumulación de saberes, gestos y actitudes».

Foto nota

Alejandra se sumerge aún más en los debates que atraviesan los feminismos en la actualidad y su relación con el pasado. «Nos cuesta mucho pensar, por ejemplo, que este país está construido sobre sucesivos genocidios. El primer genocidio fue el genocidio de la conquista. El silencio alrededor de la ‘Campaña al Desierto’ y la ‘Pacificación de la Araucanía’, así se le llaman, es atroz. ¿Cuáles fueron los métodos? Yo pertenezco a una generación genocidada: exterminio, violación, apropiación de los cuerpos, apropiación de los niños, las niñas y les niñes.

La colonización y la conquista tiene que ver con la violencia, el odio a la naturaleza tiene que ver con la violencia. Esta cultura odia a la naturaleza si no cómo nos explicamos la basura de los transgénicos, ¿por qué creemos que las bioteconologías nos ayudarían?  El capitalismo es violento.

Las violaciones se repiten porque estamos en un escenario muy pasivo de conquista. Ellos piensan que van a volver a cometer sus preciosos actos ‘heroicos’, de hecho, los carabineros lo están haciendo, en Bolivia lo están haciendo, cada vez que hay un intento de represión contra los sectores populares, una de las armas fundamentales es la violación sistemática de mujeres, no es casual. No es algo que pasó porque hubo excesos y errores, lo tienen muy bien aprendidito porque eso les ha sido transmitido por las instituciones a las cuales pertenecen, son instituciones violentas, que han sido constitutivas del estado nacional.

Ciriza se pregunta: «¿Desde cuándo las feministas somos nacionalistas? ¿Uds. saben que la declaración de independencia fue escrita en tres lenguas? Las Provincias Unidas del Río de La Plata, no Argentina, tuvo una declaración de independencia en quechua, aimara y castellano, que es una raíz olvidada, de eso nadie habla.

Para estallar aún más la imaginación del mapa mundial y el rol de los feministas Korol, nos trae la realidad de Kurdistán y nos invita a mirar «… la lucha de las compañeras Kurdas y el Confederalismo Democrático, pero debemos pensarlo cómo sería acá. Discutir el estado nación y qué experiencias hay de control territorial, de poder popular, en el continente. No digo que sean posibles de generalizar, pero hay que charlarlo.

¿Qué significa la democracia hoy, la llamada democracia representativa, la democracia burguesa? Se judicializa la situación de Dilma Rousseff, se la saca del gobierno, se mete preso a Lula quien podía ser electo presidente. ¿Vamos a creerle a esos sistemas democráticos fraudulentos, manipulados totalmente? En Honduras es igual, si no les gusta el resultado hacen fraude. ¿Qué es esta democracia? Discutamos de verdad, si queremos democracia, cuál democracia, cómo se construye esa democracia. Discutamos la violencia, porque nos están matando.

¿Cómo hacemos? ¿Nos dejamos matar? No vemos la posibilidad de un ejército contra ejército. Pero pensemos, autodefensa es lo básico, no hay formación en autodefensa, 150 ojos sacaron en menos de un mes, para que la gente no vuelva a salir a la calle. Estamos improvisando en las calles. Pero, eso es corto plazo también, si no empezamos a pensar en términos generales, la autodefensa feminista, popular, para todas y todes o decimos que el camino es seguir soportando la bala.

Ahí hay un debate, es un debate para hacer. Lo que no podemos es callarnos, si nos callamos las compañeras se van a ir yendo a la casa, porque del miedo también hay que hablar, porque si hay una campaña para sembrar miedo, charlemos, necesitamos derrotar al miedo, no podemos aceptar desmovilizarnos, si creemos que la pulseada, realmente sigue siendo en las calles.

No podemos aceptar el chantaje de la desmovilización, de ningún modo, porque está en riesgo la salida, la perspectiva. Hay feminismos que hoy quieren hacer revoluciones.

Cuando decimos que somos feminismos populares, feminismos revolucionarios, no es ponerse un nombre para sentirnos bien, es que de verdad tenemos que cambiarlo todo. Les puede parecer muy exagerado todo, pero si no qué pasa. Pensemos el continente de nuevo. Me da mucho miedo- y lo digo así- que la idea salvadora sea el «progresismo»”. Todo bien con los espacios progresistas, los vamos a cuidar y defender, son espacios compañeros, pero venimos de un ciclo progresista que tenemos que evaluar políticamente sus límites, la idea de progreso y sus límites, que está en la misma lógica de los límites de la idea de democracia y estado. Sin decir que renunciamos a la lucha por transformaciones, reformas, por propuestas, tenemos que evaluar estructuralmente qué es lo que ha pasado en Brasil con el progresismo, en Paraguay, Honduras, en todos los países. Evaluemos el ciclo progresista y si esa es la respuesta hay que ver que le faltó y si no es la respuesta hay que ver por cuál vamos. A mi entender, el progresismo nos da una alternativa que ya mostró sus límites y necesitamos afianzar todo lo que podamos, pero también superarla, este es un debate abierto entre nosotras y nosotros, hasta dónde es una camisa de fuerza y hasta donde es un camino que en esta etapa es el último que nos queda. Es un debate para proponer.


Video completo

Aquí les compartimos el video completo de la charla

 

* Desgrabación de fragmentos del conversatorio “Desafíos de los feminismos sin fronteras”, en el Ciclo Feminismos Populares, organizado por distintos colectivos militantes de Rosario, en Noviembre de 2019.

  • Alejandra Ciriza, militante por los DDHH y activista feminista. Docente Universitaria e investigadora del CONICET
  • Claudia Korol, comunicadora y educadora popular. Pañuelos en Rebeldía. Feministas del AbyaYala

sendaguevarista

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