Elecciones y Negocios (Un recorrido político por las provincias de Argentina) II

(Segunda Parte)[i]

 Zona Pampeana

Sobre la provincia de Córdoba, a modo de recorrido histórico, se destacan una serie de gobiernos radicales desde la vuelta a la democracia, desde el 83 hasta el 99’, cuando triunfó el peronismo con De La Sota. Una victoria peronista que supo mantenerse en el tiempo, que gobierna hoy y todo apunta a que lo seguirá haciendo hasta el 2023. En estos años han aparecido nuevas figuras, pero siempre bajo el mismo trasfondo político. Un caso ejemplificador es el del actual gobernador, Juan Schiaretti, quien estuvo alineado con De La Sota turnándose en el puesto de gobernador desde el 2007, cuando Schiaretti ocupó ese lugar por primera vez.

Electoralmente y a nivel de la disputa política nacional, Córdoba viene de un contundente 70% de los votos en 2015 en favor del gobierno de Macri. Más allá de que el gobernador se reconozca peronista, tiene una postura política nacional afín al oficialismo. En estas últimas elecciones provinciales, el Frente de Todos bajó su lista dando un gesto en favor de Schiaretti, en perspectiva de querer sumar al gobernador a dicho frente. Mientras, éste decidió presentar una lista corta para no vincularse directamente con ninguna de las boletas a nivel nacional. Su lema de campaña fue “el presidente que vos quieras y los diputados de Juan”

Schiaretti ganó con un 54% de los votos, seguido por Mario Negri con 18%, de Córdoba Cambia y en tercer lugar quedó Ramón Mestre por la UCR con un 11%. El mapa de votos en relación a las elecciones presidenciales, donde Cambiemos sacó un 48% y el frente de Todos, un 30%, nos puede dar una aproximación al interés político y económico que se esconde detrás del resultado electoral. En el sur y el este de la provincia se concentra gran cantidad de producción sojera, mientras que en el noroeste se localizan sectores más pobres y despoblados. Si bien los grandes terratenientes son pocos, en relación a la cantidad de votantes que optaron por el actual gobernador, se puede notar una fuerte influencia en el sentido común de los sectores medios que acompañen dichos intereses.

Córdoba soja
(Imagen publicada por Emergentes: https://www.facebook.com/comunicacion.emergentes/posts/1332574413572761?__xts__%5B0%5D=68)

Actualmente la situación económica está marcada por la deuda provincial que se encuentra dolarizada y que saltó, por las devaluaciones de la moneda, de 59.700 millones a 73.000 millones de pesos. Además, debido a la baja en la actividad económica que repercute en las industrias automotrices, se están aplicando suspensiones diarias en la producción. Este es el panorama que deja y con el que se vuelve a encontrar el gobernador. Se puede leer, en base al ajuste, la recesión económica y la suba del dólar, que las políticas del gobierno de Macri no favorecieron a la provincia. Aun así, la legitimidad la mantienen haciendo de Córdoba la única provincia que se  pintó de amarillo a nivel nacional.

En Entre Ríos, el peronista Gustavo Bordet fue reelecto con un 57.5%, frente al candidato de Cambiemos, Atilio Benedetti, que quedó con un 35,5%. Desde el año 1991 se vienen sucediendo gobiernos afines al Partido Justicialista, exceptuando el que fue de 1999 a 2003. Bordet acompaña la línea de los gobernadores peronistas, que siguen a la fórmula de Alberto y Cristina.

Una de las problemáticas principales de la provincia es el uso de glifosato en los campos. Éste es un herbicida que contamina e intoxica tanto a los alimentos que se producen como a las personas que lo respiran. Un caso ejemplificador de cómo afecta el glifosato es el de Fabián Tomasi, figura visible en la lucha contra las fumigaciones, que falleció producto de estas mismas en el 2018. Lo que se puede esperar en la continuidad del gobierno de Bordet es la misma decisión política en torno a este tema. Esto se suma a las declaraciones de Macri y Alberto Fernández al respecto, el primero caracterizando de “irresponsable” el fallo de un juez que limita las fumigaciones a un kilómetro de distancia de las escuelas, y el segundo tildando el mismo fallo de “desmedido”. Así tenemos un panorama político a nivel provincial como nacional que pretende mantener las mismas decisiones en el afán de hacer su negocio agropecuario, a pesar de intoxicar miles de vidas.

En La Pampa, Sergio Ziliotto ganó las elecciones con el 53% de los votos, contra Daniel Kroneberger de Cambiemos, que se quedó con el 32%. Así el peronismo sigue gobernando la provincia como lo viene haciendo desde 1983. Van 36 años de poder en manos del PJ. Con esto, el nuevo gobernador se torna una cara nueva y joven para el cambio generacional, que continua la misma línea de los “caudillos” provinciales anteriores como Ruben Marín y Carlos Verna.

La situación de La Pampa es similar a la mencionada en Entre Ríos con respecto al uso del glifosato y los agro-tóxicos en los campos. Se realizan sucesivas marchas en contra de los mismos, que son ignoradas por los gobernadores que acompañan el interés comercial de los terratenientes. En materia económica, la provincia se vio afectada por el ajuste a nivel nacional con resultados concretos como el cierre de la fábrica de Alpargatas, que repercutió en el despido de 130 trabajadores.

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Zona Patagónica

Durante la gestión de Macri, en la región patagónica las y los trabajadores padecieron miles de despidos: en el sector de hidrocarburos, en la construcción, en la producción de frutas y en la industria manufacturera, con decisiones políticas del gobierno nacional que generaron un brusco retroceso en la economía de estas provincias. Los despidos masivos en las áreas de Agricultura Familiar y un profundo proceso de flexibilización laboral en Vaca Muerta y en Yacimientos Carboníferos de Río Turbio, son consecuencias de cómo las provincias fueron empujadas a tomar deuda en dólares para engrosar las arcas del Tesoro Nacional para financiar la fuga de capitales, teniendo el pueblo que pagar con sus derechos laborales y la falta de alimentos básicos para sus familias.

César Poo, Julio César Sánchez, Daniel Torres, Miguel Ángel Chocaca Fernández, Mauricio Segura, Marcelo Ariel Sajama, Cristian Nicolás Baeza y Maximiliano Francisco Zappia son los ocho operarios fallecidos en Neuquén como consecuencia de la flexibilización laboral. Cobrándose estas vidas luego del convenio colectivo de este sector, en un acuerdo que el presidente Macri defendió como un modelo para “generar las condiciones para que venga la inversión”. Los dos últimos operarios, Baeza y Zappia, murieron en el yacimiento Fortín de Piedra que opera Tecpetrol, uno de los yacimientos “modelos” de Vaca Muerta. Ante esta situación, el titular del Sindicato de Petróleo y Gas Privado, Guillermo Pereyra, firmante de la flexibilización laboral como dirigente gremial y senador del Movimiento Popular Neuquino, declaró descaradamente que “evidentemente, algo está fallando”. Asunción Miras, abogada de los trabajadores del SUPE (Petroleros Estatales), relaciona directamente el aumento de accidentes de trabajo con la flexibilización laboral. La abogada afirma que “Fortín de Piedra ha tenido muchos accidentes en los últimos seis meses. Me cuentan los trabajadores del SUPE que el índice de accidentes del último año es el más alto de la historia de la explotación petrolera, porque las operadoras no invierten en seguridad ni son controladas por el ART ni por el Estado”. Neuquén es una de las provincias patagónicas gobernadas por políticos adscriptos a partidos provinciales. Allí, Omar Gutiérrez, del Movimiento Popular Neuquino se impuso a las formulas peronista y de Cambiemos, en lo que fue la primera elección de este año, dada en marzo. De esta manera, se refrendó por un periodo más el mando del ejecutivo provincial para el Movimiento Popular Neuquino, tal como lo viene haciendo en todos las elecciones dadas desde 1962. Neuquén, para que son se olvide, es la sede de Vaca Muerta, foco del interés nacional y supuesto ‘’salvavidas’’ económico del próximo presidente.

Por su parte, en las elecciones anticipadas de junio, el actual gobernador de Chubut, Mariano Arcioni, obtenía el 38% de los votos, logrando así su reelección. Carlos Linares, el candidato kirchnerista, se ubicó en la segunda posición con el 31%. Gustavo Menna, por Cambiemos, completó el podio con el 14%. Menos de dos meses después, la provincia chubutense estallaba en una de las más graves crisis sociales de los últimos tiempos, en lo que hasta hoy sigue siendo un escenario de conflictividad enmarcado en la lucha del pueblo que, aun hoy, mantiene vigentes medidas de lucha para atenuar el castigo económico dado a la clase trabajadora. Con muchas semejanzas al caso de Chubut, en Río Negro también se habían anticipado elecciones provinciales. En abril resultó elegida Arabela Carreras, por el partido provincial Juntos Somos Río Negro. Allí también fue seguida de los candidatos del Frente de todos y de Cambiemos en segundo y tercer lugar, respectivamente. El continuismo que representa Carreras no se debe solo a la misma afiliación política del saliente gobernador Weretilneck, sino al hecho de que su candidatura se debió a una necesidad de último momento ante la impugnación judicial del primero, quien cedió a Carreras, ex ministra provincial y compañera como candidata a vicegobernadora, la titularidad de la formula, a la postre vencedora. Pero aún menos disimulable es la continuidad de políticas que le esperan a Santa Cruz, pues allí Alicia Kirchner, auspiciada por el Frente de Todos logró su reelección con algo más del 35% de los votos.

La profunda crisis política, económica, social y ambiental que atraviesa a las provincias de la Patagonia guarda clara relación con el exponencial endeudamiento. La provincia de Chubut está segunda en el ranking de endeudamiento patagónico representado el 29 % de la deuda regional. La deuda pasó de 7.426 millones de pesos en 2015 a 43.476 millones en este primer cuatrimestre de este año, debiendo afrontar el pago de entre 120 y 170 millones. Según el INDEC, el incremento de la pobreza pasó de 4,45 % al 29 %, alcanzando a uno de cada seis habitantes. Al resto de las jurisdicciones patagónicas no les fue mejor: Río Negro, Neuquén, Santa Cruz y Tierra del Fuego multiplicaron sus deudas e incrementaron el pago de intereses en divisas. Tierra del Fuego vio desarticularse la industria manufacturera generando la destrucción de 6200 puestos de trabajo directos en el sector y, en la industria petrolera, más de 5.300 puestos. La política de apertura de las importaciones de frutas provocó el cierre de 300 plantas de empaque en el Alto Valle de Río Negro y la pérdida de 2200 puestos de trabajo. La otra cara de la moneda es Neuquén, donde se crearon 4099 puestos de trabajo gracias al primer experimento de flexibilización laboral del macrismo en Vaca Muerta. Enmarcada en un recurso estratégico, tal como anunciaron y ratificaron en el Boletín Oficial, el Estado Nacional enviará a Gendarmería para “brindar las condiciones de seguridad necesarias que garanticen la correcta explotación de hidrocarburos y el suministro de bienes e insumos indispensables para el correcto desarrollo de dicha actividad”, ratificando la política de Estado del gobierno de avanzar en militarizar Vaca Muerta, custodiando las inversiones extranjeras y la fuga de capitales. Las movilizaciones masivas frenaron la instalación de una central nuclear China en Río Negro, que había sido anunciada por el gobernador junto al presidente. Mauricio Macri y el presidente chino Xi Jinping firmaron el convenio para que Nucleoeléctrica Argentina (NASA) y China National Corporation (CNN) construyeran dos centrales nucleares; 8000 millones de dólares es la inversión para Río Negro, generando un endeudamiento en el Estado argentino de 12.500 millones. Los acuerdos con China, que fueron firmados por el gobernador Alberto Weretilneck, habían sido firmados en 2015 por representantes del gobierno kirchnerista, ministros como Julio De Vido, Axel Kicillof y el canciller Héctor Timerman.

Pablo Lada es el referente del Movimiento Antinuclear de Chubut (MACH) y frente a esta situación afirma que “la energía nuclear está muerta, es una condena para la humanidad.” Para que este modelo extractivista pueda desarrollarse en términos “normales”, y las empresas privadas expandir y extraer nuestros recursos naturales, el Estado se vio obligado a la militarización generalizada de la jurisdicción patagónica. Los asesinatos de Santiago Maldonado y de Rafael Nahuel demuestran la planificación del operativo militar para reprimir salvajemente a las manifestaciones y reclamos por el territorio y sus recursos. La respuesta del gobierno nacional es justificar la agresión militar afirmando que existe un sospechoso movimiento terrorista en la zona denominado RAM (Resistencia Ancestral Mapuche). Declararon, en una entrevista radial de la zona, con conocimiento del presidente de la nación, la propuesta de armar un sistema de coordinación de las fuerzas de Río Negro y Chubut, con complicidad de carabineros de Chile, para detener a estas fuerzas extremistas. La ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bulrrich, declaró: “no vamos a permitir una república mapuche en medio de la Argentina, plantean una lógica anarquista”. Mauro Millan, un histórico activista mapuche de Chubut, destaca; “existe una imposición de un sistema extractivista capitalista, impulsado por países considerados de primer mundo, que quieren perpetuar la injusticia”.

En vísperas de la nueva etapa capitalista que se abre en el país, los pueblos indígenas tienen como propuesta luchar contra el extractivismo, fortalecer el Kume Felen (“buen vivir”, plan de vida en armonía con la naturaleza) y resistir, además, el ingreso de gendarmería a sus territorios ancestrales. En síntesis, la imagen del presidente en las provincias patagónicas es mayoritariamente negativa, el “Plan patagónico” lanzado por los gobernadores sólo ha generado más necesidades y desigualdades a la clase trabajadora, firmando convenios de flexibilización laboral, provocando muertes de trabajadores, militarizando el territorio ancestral (que desencadenó en los asesinatos de Santiago y Nahuel), protegiendo y siendo cómplices con las empresas mineras que roban y destruyen nuestro medio ambiente. Todo esto generó un clima en la Patagonia de resistencia y lucha. Nada de lo sucedido fue un error, planificaron y ejecutaron la pobreza y la miseria en la Patagonia. Esta vez no es Colón y la expedición con las carabelas, son las empresas transnacionales que se instalan para la colonización de nuestra Madre Tierra.

La única excepción al panorama de continuismo político en las provincias patagónicas la representa, posiblemente, Tierra del Fuego. En esa provincia las elecciones anticipadas de  junio, dieron a Gustavo Melella, intendente de Río Grande, la ciudad más poblada de la provincia, y miembro del Partido de la Concertación FORJA, un partido de origen radical, que se presentó por el frente Concertación Fueguina, que incluye al Movimiento Popular Fueguino (MOPOF), el Partido Social Patagónico (PSP) y otras fuerzas de carácter provincial, una holgada victoria sobre la ex gobernadora Rosana Bertone, del PJ.

 Gran Buenos Aires

El triunfo del Frente Todos pasadas las PASO prefigura un panorama político para muchos no esperado. Atentos a esto – ni lerdos ni perezosos – varios candidatos a intendente de Juntos por el Cambio (caso Garro en La Plata,Tagliaferro en Morón o Grindetti en Lanús, por ejemplo) llaman abierta y descaradamente – e incluso recurriendo sin pudor a simbologías utilizadas por el frente encabezado por los Fernández – a cortar boleta con la ilusión de mantener sus intendencias.

Por supuesto que no es necesaria demasiada ciencia para comprender que tras estos resultados está el hambre, la pobreza, la desocupación, producto del cierre de fuentes de trabajo en forma masiva, el salvaje aumento de los servicios, la caída de las ventas, con su consecuencia: cierre de más fuentes de trabajo… En fin: Ajuste, que es igual a ganancia para los sectores (minoritarios) representados por el gobierno; pobreza y hambre para las mayorías. Así, este cuadro condiciona las PASO, y será gravitante en las elecciones definitivas.

Las políticas de ajuste del gobierno (administrador de turno de los intereses del capitalismo, en relación al orden mundial establecido), que se pueden resumir en “apuesta a la timba financiera y abandono sistemático de la producción”, deja a la vista, cuando se quiere ver, día tras día familias completas arrojadas a la deriva, realidades asoladas que ven a la oscuridad venirse sobre sí. El efecto dominó del abandono planificado de la producción provoca, momento a momento, persianas que son bajadas, cuentas que no se pueden pagar, necesidades básicas imposibles de cubrir, proyectos más y más inalcanzables… pobreza, hambre y postergación. La farsa de la “pobreza cero” no podía terminar en otra cosa que en un crecimiento sistemático y ofensivo de la pobreza. La misma “clase media” siente el  cimbronazo, y buena parte de ella se ve empujada a las fauces de esa ciénaga: ¡trabajar tampoco alcanza para escapar a la guadaña de la pobreza!

Los últimos índices de pobreza para el primer cordón del AMBA, cercano al 40%, definitivamente (más allá de otros condicionamientos) son un signo del resultado electoral en la zona: acá quizás sea importante recordar una serie de datos. El primer cordón del conurbano, conformado por los municipios de San Martin, Morón, San Isidro, Vicente López, parte de La Matanza, Tres de Febrero, Lomas de Zamora, Lanús y Avellaneda, se estructuró entre los años 1930 y 1950, bajo el contexto internacional de la Crisis del 29′, y localmente durante la implementación del modelo de Sustitución de Importaciones, consecuencia inmediata de esa crisis mundial del capital en el país. En esta región se asientan una serie de industrias (como la textil, la metalúrgica y la automotriz) y una población proveniente de migraciones internas consecuencia del desplazamiento de personas por desocupación y pobreza.

Alberto Fernández afirma que una de las primeras medidas de gobierno sería recomponer el salario. En fin: reactivar el consumo local, la producción, las exportaciones, etc., etc… Una receta no desconocida. En todo caso, resabios aggiornados de la vieja fórmula keynesiana. Por otro lado, no deja de sostener que “la Argentina” seguirá cumpliendo con los acreedores internacionales. Que cumplirá con las provincias (o sea con los gobernadores y lo que representan). Habla de la necesidad de un acuerdo social.

Habla Alberto F. de que gobernará con los 24 gobernadores, que en ese acuerdo deberá estar el sindicalismo, o sea, los dirigentes sindicales. Pero ¿que implica ese acuerdo con los gobernadores? ¿Qué implica la convocatoria a los dirigentes sindicales? ¿Qué condiciones, intereses y concesiones se tejen de uno y otro lado? Finalmente ¿cómo hará la administración entrante, llegado el caso, para afrontar las “obligaciones” con los prestamistas internacionales, teniendo en cuenta la ruina que deja la administración Macri, Vidal y Cia.?

Para Alberto Fernández el negocio de la minería es fuente de riqueza y trabajo. Resalta el “potencial” económico de la explotación de litio y silicio por ejemplo. Pone a San Juan como modelo de explotación minera sustentable. La pregunta es entonces ¿será que poner de pie a la Argentina implica arrodillarse ante la megaminería internacional que insiste en sus planes de avanzar sobre la región? Si esa es la solución, el motor de la reactivación económica del país, las consecuencias son previsibles: económicas, sociales, culturales, ambientales, etc. ¡Así actúa el tero: por un lado pega el grito, y por otro…pone el huevo!

Y, por último, el acuerdo social, la paz social (el gran acuerdo), o como quiera llamársele, implica para los trabajadores y para los sectores especialmente apaleados por las políticas de saqueo y hambre, de pobreza y represión, un “evitar tensiones”, evitar encender “una chispa que pudiera doler”. En criollo, desmovilizar, no protestar, silencio, silencio, silencio… ¡el silencio es salud!, dirían unos.

Entonces, estamos hablando de una política que reconoce derechos, pero que desmoviliza, que reconoce que los trabajadores están siendo maltratados, (que hay trabajadores pobres, dicen indignados) pero que estos no deben manifestarse, no deben luchar, deben abandonar los paros, deben salir de las calles o no salir a ellas.

Evidentemente entre las fórmulas presidenciales con mayor opción de vencer en las urnas no se evidencia tal grieta que los medios de comunicación nos quieren hacer creer; mucho menos si repasamos los alfiles con que se contará desde los ejecutivos provinciales: hoy por hoy, la mayoría de las gobernaciones representan una preocupante continuidad con políticas comprobadas en perjuicio de la clase trabajadora. Por ahora, las urnas le dan la espalda a Mauricio Macri, un lugar que supo ganarse con mérito. Luego del fracaso de programas de “capitalismo independiente” o también denominado capitalismo “bueno” por CFK, y los dichos del candidato a presidente por el Frente de Todos, en favor de los empresarios y las multinacionales, queda poco que esperar de sectores de las burguesías, que se autodenominan anti imperialistas, pero gobiernan para el extractivismo y el endeudamiento. Las políticas extractivistas y el agronegocio no van a solucionar los males y padecimientos de la clase obrera y el pueblo. Hay claras continuidades políticas, de los que se van y los que vienen, gobierne quien gobierne, es el gobierno de la burguesía. Deberemos seguir en las calles, en la lucha por una patria digna y soberana.

——–

[i] Parte 1: https://sendaguevarista.com/2019/10/24/elecciones-y-negocios-un-recorrido-politico-por-las-provincias-de-argentina/

sendaguevarista

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