Todo encuentro es político (apuntes a favor de un encuentro plurinacional trans-feminista)

por Rocío y Catalina

No hay un feminismo, sino muchos. El feminismo eficaz tiene que luchar contra la homofobia, la explotación de clase, raza y género, el capitalismo y el imperialismo.

                                                                       Angela Davis

Un poco de historia…

Los Encuentros Nacionales de Mujeres(ENM) nacieron por iniciativa de un grupo de mujeres, mayoritariamente pertenecientes a diferentes partidos políticos, que habían asistido en el año 1985 a la III Conferencia Mundial de Mujeres de Nairobi (Kenya, África). En plena primavera democrática, bajo el rótulo de organizaciones del tercer sector (ONG´s) florecían por doquier formas de auto-organización, más o menos autónomas de los poderes estatales y empresariales.

Dentro de las enormes virtudes que los ENM tuvieron en sus orígenes se cuenta la auto-gestión como principio orientador. En efecto, a partir de 1987 se decidió que cada sede futura (elegida el año corriente) organizaría el siguiente encuentro. El espacio estaría completamente abierto a cualquier debate que se organizara en torno a ejes por comisiones. Cada comisión estaría compuesta por 25 personas y serían divisibles, necesitándose como mínimo 10 participantes para garantizar otro taller. Más o menos respetando estos acuerdo, no hay voces más autorizadas que otras en estos espacios, cada taller es soberano, por lo cual decide las líneas de debate, y son lxs participantes de cada taller quienes deciden los roles, el lugar de funcionamiento y los tiempos. Este detalle es uno de los más llamativos para quienes se acercan por primera vez.

Los encuentros existen hace 34 años, y han sabido acompañar (llevando la delantera o pisando los talones) los debates que atravesaron los feminismos en nuestro país discutiendo la agenda política y económica del Estado. Desde la participación de mujeres católicas que inundaban las comisiones sobre legalización del aborto a última hora para ser incluidas en las conclusiones, hasta las corridas frente a los gases y las balas de goma que marcaron un antes y un después en Mar del Plata, los encuentros crecieron y se fortalecieron en el debate coyuntural y estratégico, al punto de impulsar hace más de diez años el surgimiento de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, seguro y Gratuito. Las Comisiones Organizadoras (CO), sin embargo, tendieron a circunscribir las discusiones de contenido a temáticas canónicas, moviéndose lentamente hacia nuevos debates. Bajo la hegemonía de un pequeño núcleo de partidos de carácter nacional, los ejes de discusión en los talleres año a año tendieron a repetirse pero… vaya dato curioso… cada vez que los ENM se realizaban en centros urbanos en los cuales hay multiplicidad de organizaciones, las plazas, parques y escuelas se llenaron de actividades por afuera de la “agenda oficial”. En Rosario en 2016 fue la primera vez que la CO, por mayoría, denunció a la Iglesia por machista, violenta y fundamentalista, logrando instalar debates éticos y políticos alrededor de la moral pública.

Este camino que nos llamó a las organizaciones, asambleas territoriales, trabajadoras y estudiantes a posicionarnos por el feminismo y a encarnar la lucha por el aborto legal llegó a niveles masivos durante los últimos años, donde los femicidios dejaron de ser meramente noticias para ser agenda de lucha contra el machismo social y estatal. Con paros de mujeres por más presupuesto, debates colectivos y asambleas en todas las ciudades donde el sindicalismo no lo hizo, se preparó así el terreno para lo que fue la mayor movilización del país, con más de un millón de personas en la calle por el aborto legal.

La coyuntura post 8-A plantea aún más desafíos. Es que, en aquellas jornadas, además de la media sanción a la IVE, más allá del glitter, del frío, y los dinosaurios del senado, vieron la luz, como florcitas escabulléndose entre los adoquines, un conjunto de matices al interior del feminismo. Las diferentes perspectivas que nuestros feminismos tienen se volvieron más nítidas. Esas perspectivas van más allá del maniqueísmo que coloca de un lado al feminismo burgués y del otro al proletario y de masas. Estas diferencias son fruto de condiciones históricas y han llegado para cambiarlo todo.

De la crítica a los estados-nación a la ampliación plurinacional de los encuentros (y viceversa)

La lucha del movimiento feminista no fue la única noticia que impactó en los años del macrismo, también lo fue la respuesta mapuche y migrante a la persecución policial instaurada por Bullrich y los títeres de EEUU en Argentina. Luchas que se encontraron en el reclamo por la tierra y contralxspresxspoliticxs y que, en movilización contra la gendarmería, denunció el encarcelamiento de Jones Huala y la desaparición y homicidio de Santiago Maldonado. Reivindicando un movimiento feminista intersectorial, que lucha por la reivindicación de los pueblos y contra la represión policial, todxslxs que participamos del 33 ENM en Trelew, nos fuimos pensando que a pesar de la violencia patriarcal y el silencio de la comisión organizadora que se negó a declarar ese encuentro como plurinacional, el año siguiente asistiríamos a una ampliación política del espacio.

 En efecto, la campaña por el cambio de denominación a “encuentro plurinacional” podía notarse incluso en los cantitos de la marcha que se daba por calles y las pintadas contra la policía y a favor de la devolución de tierra ancestrales a las comunidades originarias, contra de la megaminería y a favor de un ecologismo comunitario. A sabiendas de que la denominación nacional niega la composición social de los territorios silenciando políticamente el genocidio de los pueblos indígenas en pos de la venta de sus tierras a grandes empresarios blancos y europeos, y a la luz de la enorme visibilidad que la lucha mapuche viene dando a las reivindicaciones de sus comunidades en los últimos años, muchxs de quienes hacemos el encuentro alzamos la voz para terminar con el negacionismo y la invisibilización.

Pero, cuando nos decimos plurinacionales no sólo reconocemos la existencia de los pueblos originarios que fueron saqueados brutalmente por la colonización en América latina; La plurinacionalidad del encuentro vaticina discusiones de gran trascendencia para el campo popular. En principio la distinción entre (y por ende la crítica al) Estado-Nación como dispositivo de opresión necesario para la construcción y reproducción del patriarcado capitalista, y la idea de nacionalidades como formas de identificaciones que exceden, en mucho, las que plantea el statu-quo.

Luchar contra la heteronorma y el capitalismo

La discusión por las identidades no se agota en las nacionalidades que componen el encuentro, otro tema candente es la ampliación de la denominación a lesbianas, trans, travestis, bisexuales y no binaries. El reclamo por la denominación no es menor, esconde formas de caracterizar al patriarcado y sus múltiples formas de atravesarnos. En este sentido, las corrientes transfeministas, que impulsamos esta ampliación, defendemos la idea de que existen diversos mecanismos que consolidan la opresión patriarcal sobre todos los cuerpos feminizados e inclusive sobre aquellos cuerpos que renuncian a la identidad sexo-genérica asignada al nacer.

Desde que Silvia Federicci escribió El calibán y la bruja, es imposible pensar al surgimiento del capitalismo sin el giro patriarcal y colonial que al propio tiempo que nos convirtió a las mujeres en reproductoras de mano de obra en el momento de la acumulación originaria, instaló de manera perdurable la heteronorma. En efecto, debemos luchar no sólo contra el patriarcado sino también contra la heteronorma que tiene lugar a partir de una matriz que estructura la política estatal, el mercado, nuestras prácticas y discursos, predisponiéndonos a pensar una relación directa entre sexo, género, deseo y consumo.

En la modernidad capitalista anida la idea de lo que es normal que deja afuera a todo aquello que aparece no plausible de ser binarizado. El transfeminismo, por su parte, amplía los sujetos del feminismo y abarca a otras personas también oprimidas por el hetero-cis-patriarcado, quienes no necesariamente han de ser mujeres. La matriz sexo-genérica instaurada por la modernidad capitalista es parte de la sociedad burguesa que queremos destruir.

Vienen buenos tiempos…

Cuando, al principio de esta nota, volvíamos sobre la marea verde del 8-A no era un retorno romántico ni caprichoso. La discusión por la ley de IVE dejó un legado político que va mucho más allá de la “despenalización social” de la interrupción voluntaria de embarazos. Estableció un piso. Ese piso es el pronunciamiento por el aborto legal, seguro y gratuito, la separación de la iglesia y el estado, el reclamo irrenunciable por la puesta en práctica plena y sin restricciones de la ESI en todas las escuelas del país, la unidad diversa, horizontal y variopinta entre mujeres y disidencias y el reconocimiento sin ambages de un conjunto de nacionalidades a las que las mujeres (argentinas) no pretendemos representar.

Si nuestros feminismos son una aventura colectiva, entonces vienen buenos tiempos, en los que inundemos las calles, las plazas y los encuentros de discusiones que nos acerquen más y más a la libertad. Porque, como bien dice Susy Shock: “No queremos ser más esa humanidad”.

De cara a este encuentro, el movimiento feminista se encuentra en su interior atravesado por la posibilidad de ser quien a su paso, visibilice y dispute contra el Estado todas las formas de opresión y explotación que sufre nuestro pueblo.

Monseñor Aguer y sus discursos holesbotransodiantes, en contra del aborto; la policía platense, cómplice de las redes de trata que desaparecieron y asesinaron a Johana Ramallo, y responsables de hambrear a lxs trabajadores migrantes que persiguen por tirar paños en las plazas, son el escenario en el que se va a estar realizando el 34 Encuentro Plurinacional de Mujeres Lesbianas, trans travestis bisexuales y no binaries.

Este encuentro se produce a una semana de las elecciones donde el pueblo se dispone a despedir a Mauricio Macri, pero que tiene como principal candidato a la presidencia a la colación pejotista que ya se manifestó a favor de la megaminería, en alianza con Bergoglio y en contra de la reivindicación de luchas históricas de movimiento de mujeres y trabajadores. El eco de esta elección se ve en las calles del encuentro: por un lado hay un sector racista y biologicista, transodiante, aliado con organizaciones electoralistas dispuestas a bajar las banderas del aborto legal con tal de no poner en peligro la gobernabilidad de la clase dirigente, y planificando una movilización a la orden de un intendente marista como Julio Garro.

Del otro hay un movimiento feminista que retoma las luchas de las mujeres negras, mapuches y travas, que reivindica la ruptura con el poder político y eclesiástico, y que espera conquistar el corazón del pueblo para luchar contra las injusticias y por la emancipación. El Encuentro que queremos es el reflejo de lo que venimos a disputar en la sociedad, de la construcción de una agenda política que construya para las mujeres, lxs migrantes y lxs disidentes, contra la colonialidad, las multinacionales y el imperialismo, por una sociedad socialista y feminista.

sendaguevarista

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