Cuba, Uruguay, 1961 y el primer «meme» del «Che»

En 1961 Cuba consolidó su carácter de vanguardia de los pueblos de Nuestra América. En abril le propinó una severa derrota militar al imperialismo yanqui, que quiso invadirla con tropas mercenarias, en la conocida victoria de Playa Girón. En agosto, de la mano de su Ministro de Industrias, el comandante guerrillero Ernesto Guevara, le asestó otro duro golpe en el terreno de las ideas, cuando el «Che» demostró palmariamente las falacias de la denominada «Alianza Para el Progreso» (APP), en la reunión del Consejo Interamericano Económico y Social (CIES), celebrada en Punta del Este.

En ambas contiendas se pudo ver a la heroica Cuba pelear palmo a palmo y derrotar a la mayor potencia económica y militar del planeta.

La presencia del «Che» en Uruguay causó una enorme conmoción. El ejemplo de Cuba sacudía las conciencias de los pueblos y hacía temblar a los poderosos. La conferencia se convirtió en un «ping pong» entre el imperialismo yanqui y la revolución latinoamericana. Así era vivida por toda América, de los dos lados de la «grieta». Así lo resumió, con la capacidad de síntesis que tienen las imágenes, lo que hoy llamaríamos, sin dudas, un «meme». ¿El primer «meme» del «Che»? Podría ser… La «composición» fue realizada por el fotógrafo y cineasta uruguayo Mario Handler, que había sido enviado a cubrir la conferencia para la revista «Reporter». Handler siguió bien de cerca el duelo entre el «Che» y el enviado norteamericano, Douglas Dillon, y logró capturar en sus disparos, los instantes fugaces de la lucha entre el imperialismo y la revolución. [ver más abajo]

Los yanquis se fueron derrotados. La revolución de esa pequeña isla caribeña los tenía contra las cuerdas. Sabían que sus milloncitos podrían conformar a las burguesías parasitarias, pero la potente voz del ejemplo cubano sacudía las conciencias de las clases populares. Esas eran las preocupaciones de «Dillon», retratadas por Handler.

El «Che» lo resumía así:

«Estamos de acuerdo en una sola cosa con el informe del Punto V de los señores técnicos, en una sola frase que define la situación actual:

«Una nueva etapa comienza en las relaciones de los pueblos de América», dice,  y es cierto. Sólo que esa nueva etapa comienza bajo el signo de Cuba, Territorio Libre de América, y esta conferencia y el trato especial que han tenido las delegaciones y los créditos que se aprueben, tienen todos el nombre de Cuba, les guste o no les guste a los beneficiarios, porque ha habido un cambio cualitativo en América, como es el que un país se pueda alzar en armas, destruir a un ejército opresor, formar un nuevo ejército popular, plantarse frente al monstruo invencible, esperar el ataque del monstruo y derrotarlo también»[1].

Quizá, al pronunciar ese último párrafo Guevara dibujó esa amplia sonrisa de la última foto. Las intervenciones del Comandante fueron varias, prolongadas y nutridas de argumentos. El «Che» se tomaba muy en serio todas las tareas que debe cumplir un revolucionario.

Solamente, para concluir este breve pasaje de las batallas guevaristas, queremos detenernos en otro fragmento de su discurso de cierre, donde no sólo termina de desenmascarar las mentiras de la «APP», sino que hace un diagnóstico de las posibles derivas de los países latinoamericanos, mientras sigan bajo la égida imperialista. Decía Guevara, con una precisión que duele :

«…es muy presumible que en los años venideros siga la tendencia actual y que las materias primas de América vayan bajando sus precios cada vez más.

En tal caso, es de presumir que habrá un deterioro cada vez mayor de la balanza de pagos de cada uno de los países de América, a lo cual se sumará, además, la acción de los monopolios exportando capitales. Todo esto se traducirá en una falta de desarrollo; […] Esta falta de desarrollo provocará más desempleo. El desempleo significa una baja de los salarios; empieza un proceso inflacionario, que todos conocemos, para suplir los presupuestos estatales, que no se cumplen por falta de ingresos. Y, en tal punto, entrará en casi todos los países de América a jugar un papel preponderante el Fondo Monetario Internacional.

Aquí es donde se producirá el verdadero planteo para los países de América. Hay dos caminos nada más: afrontar el descontento popular, con todas sus secuelas, o iniciar el camino de una liberación del comercio exterior, fundamental para nuestras economías; desarrollar una política económica independiente, estimular el desarrollo de todas las fuerzas internas del país»[2].

Y agregaba:

«Naturalmente que no todos los países pueden hacerlo, porque para ello se precisan condiciones especiales. En primer lugar, se necesita una gran valentía. Dentro del régimen en que se vive, los gobernantes tendrán que afrontar un viraje pronunciado en su política económica y en su política exterior, e inmediatamente entrar en conflicto con los monopolios extranjeros. […] Para tomar de verdad un camino, habría que romper todas las estructuras, volcarse del lado de las masas, e iniciar una revolución completa. […]

Lo que nosotros tristemente anotamos es que el ejemplo histórico demuestra que en esta disyuntiva los gobernantes tienen miedo de la presión de las masas, se alían a los monopolios y a la parte importadora de las burguesías nacionales, e inician la etapa de la represión.

El otro camino es el del descontento popular. El descontento popular aumentaría en estas condiciones hasta tal punto que, de nuevo se crean dos condiciones históricas a resolver: o los gobiernos son sustituidos por elecciones populares y se pasa a uno nuevo, ya con participación directa de las masas en el poder, o se establece un estado de guerra civil.

Si se pasa a un gobierno con participación de las masas, una vez más también se crearán las grandes contradicciones entre el pueblo que trata de avanzar cada vez más en el camino de sus reivindicaciones y los ejércitos nacionales, que defienden capas sociales diferentes y que todavía tienen las armas en la mano. Allí está el germen de otra guerra civil.»[3]

Efectivamente el Che vislumbraba el dilema de la época. O se producían transformaciones revolucionarias, en vías al socialismo, o la dependencia, las recetas del FMI, el saqueo de los monopolios extranjeros, el desempleo, el hambre en plena abundancia, los gobernantes timoratos y los milicos represores, serían el paisaje de Nuestra América. Revolución Socialista o Caricatura de Revolución, dirá más adelante.

La lucha de las oprimidas y oprimidos no concluye. No hay un «fin de la historia» como pretendió el imperialismo ensoberbecido por la «caída del muro». La lucha sigue, pero los pueblos que no aprenden de su historia están condenados a repetirlas. Cuba, el «Che», nuestros 30.000 nos marcan un camino, una senda que sigue abierta, que todavía tiene las huellas frescas y plenas de argumentos para continuar este combate necesario a este sistema injusto y opresor que nos conduce a la barbarie.

Hoy, 8 de octubre, y después de 52 años que pretendieron callar tu ejemplo, estás más vivo que nunca ¡Che!

El primer «meme» del «Che»

Meme Che.jpg

Extraído de: Pereira Cabrera, Asdrúbal, ed., Para dar vuelta el mate. 1961/Ernesto Che Guevara en Uruguay, vol. II (La Habana: Editora Política, 2012), 285.

Notas

[1] «Guevara (1961): Discurso en la reunión del CIES celebrada en Punta del Este.», accedido 8 de octubre de 2019, https://www.marxists.org/espanol/guevara/08-08-1961.htm

[2] ««CHE (1961): Intervención en la Reunión del CIES del 16 de agosto», accedido 8 de octubre de 2019, http://www.radio36.com.uy/mensaje/2006/08/m_170806.html

[3] «CHE».

sendaguevarista

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