Fidel: “la deuda es un cáncer que se multiplica”

Un 13 de agosto de 1926 nacía en Birán, Cuba, Fidel Castro Ruz, comandante e hijo de la revolución social más importante de nuestro continente. Un gigante de la estrategia, un bastión moral del ejemplo, Fidel será siempre luz y guía de las y los revolucionarios de Nuestra América y el Mundo.

El Guerrillero del Tiempo dedicó toda su vida a la revolución, a la batalla de ideas, al combate contra el imperialismo y sus mentiras. Su acción temeraria y sus cientos de prolongados discursos forman parte del patrimonio que nos dejó como legado.

En esta ocasión, a modo de homenaje por el 93º aniversario de su nacimiento, queremos detenernos en un pasaje de sus batallas: la lucha contra la deuda externa.

En la década del ochenta, cuando otra crisis de deuda azotaba a los pueblos de nuestro continente, Fidel impulsó una batalla frontal contra el endeudamiento. En el marco de esa campaña, el 3 de agosto de 1985 pronunció un discurso en el “Encuentro sobre la Deuda Externa de América Latina y el Caribe”[1], que hoy queremos evocar.

El Comandante siempre combinó una precisión milimétrica con una eterna vocación pedagógica, para explicar a las masas las más complicadas problemáticas. En aquel discurso demostró, con todo tipo de cálculos, el carácter impagable y parasitario de la deuda externa. Veamos algunos de sus pasajes. Decía Fidel:

“Me culpan a mí de decir que la deuda es impagable. Bien. La culpa hay que echársela a Pitágoras, a Euclides, a Arquímedes, a Pascal, a Lobachevsky, al matemático que ustedes prefieran, de la antigüedad, moderno o contemporáneo. Son las matemáticas, las teorías de los matemáticos las que demuestran que la deuda es impagable”.

En aquel momento, ejemplificaba Fidel, si un individuo se pusiera a contar la deuda, a razón de un dólar por segundo, hubiera tardado 11.574 años en contarla. Seguramente, a estas alturas del S. XXI y con una deuda a 100 años como la contraída por Argentina, el mismo sujeto debería pudrirse toda la eternidad contando billetes. El Comandante demostraba, hace 34 años, el carácter absurdo de la deuda. A su vez, intentaba explicar por qué no existía, ni existe la posibilidad de “negociar con el Fondo”. Decía:

“El problema hay que entenderlo bien: la deuda es un cáncer, entiéndase que es un cáncer que se multiplica, que liquida el organismo, acaba con el organismo; es un cáncer que requiere una operación quirúrgica. Toda solución que no sea quirúrgica, les aseguro, no resuelve el problema. No se puede dejar una sola célula maligna; si dejan células malignas, hay metástasis, se reproduce el tumor y acaba rápidamente con el organismo. Hay que entenderlo, es ya una enfermedad irreversible”.

Esta metáfora biologicista utilizada por Fidel no le impedía ser bien claro en las razones de la “enfermedad”. No se trataba de ninguna maldición, fatalidad, situación mística o por fuera de la lucha de clases. El comandante era contundente: esa “enfermedad” la creó el “imperialismo”.

“El imperialismo ha creado esa enfermedad, el imperialismo ha creado ese cáncer, y tiene que extirparse quirúrgicamente, totalmente. No le veo otra solución. Todo lo que se aparte de esa idea, sencillamente se aparta de la realidad, toda fórmula técnica ante estas realidades, todo paliativo no tiende a mejorar, tiende a agravar el mal”.

Por estos días algunas voces nos plantean la posibilidad de negociar la deuda exorbitante e improductiva que se ha multiplicado durante la gestión de Macri. Quizá las palabras de Fidel nos sirvan para pensar acerca de las posibilidades de éxito que tendría esa negociación. Justamente, durante una gestión anterior ya se quiso curar parcialmente el mal. Siguiendo el esquema planteado por Castro diríamos que las células malignas  que no fueron extirpadas produjeron la metástasis actual. Los “Fondos Buitres” y “Club de París” era el nombre de aquellas “células”. Como bien advertía el guerrillero, no hay paliativo posible. La deuda se reproduce, es la esencia del esquema.

El no pago es una consigna histórica en nuestro país. Es una consigna política, es una consigna profundamente humana:

“Nosotros decimos: es impagable. Pero impagable por razones matemáticas, económicas, no implica un juicio moral del problema, o legal, o político del problema. Pero nosotros decimos también: es un imposible político. (…)

Sí puede haber casos, y nosotros lo admitimos, en que se hizo alguna inversión útil con esos créditos, una parte pequeña del conjunto de la deuda se invirtió en cosas útiles; pero todos sabemos que una gran parte se invirtió en armas, se despilfarró, se malversó, se malgastó, y sabemos, además, que una gran parte se fugó, ni siquiera llegó a la América Latina (…)

El cobro de esta deuda y el sistema injusto de relaciones económicas es la más flagrante y más brutal violación de los derechos humanos que puedan concebirse. Aquí se habló de que esa deuda está pagada, quién sabe cuántas veces, con lo que nos roban”.

La deuda es un imposible político, decía Fidel. El dinero fue despilfarrado, fugado y malversado, aseguraba el líder cubano, como si estuviera hablando de Dujovne, Caputo y Macri. La deuda es la más flagrante y más brutal violación de los derechos humanos afirmaba el Comandante. El hambre, que ha vuelto a azotar a un país que produce alimento para 400 millones de personas es una prueba palmaria de ello. Hambre, miseria, desempleo, flexibilización y saqueo se llaman las divisas con que pagamos y pagaremos esa deuda.

La deuda, además, destruye la soberanía. Las actitudes de genuflexión macrista no son sólo ideológicas, son cuestiones materiales y concretas:

“Porque, ¿cómo puede llamarse independiente un gobierno y un país que tiene que ir todos los meses a discutir con el Fondo Monetario Internacional lo que tiene que hacer en su casa? Es una ficción de independencia”.

La mirada estratégica del Comandante es capaz de iluminar nuestro pasado reciente y además orientar las tareas del futuro inmediato. Pasaron 34 años de aquel discurso. La historia ha ratificado las palabras de Fidel. Nuestro pueblo ya ha conocido el costo de priorizar la deuda por sobre las necesidades del pueblo, cuando se consumó la privatización y saqueo de todo nuestros recursos y  patrimonio histórico, durante la década de los ‘90. Hoy se abre un nuevo escenario donde el peso de la deuda puede provocar que la clase dominante nos presente como fatalidad la sangría de nuestra riqueza en pos del pago de la usura. La lucha por la independencia, por el trabajo, la comida y la salud tienen aquí una de sus batallas fundamentales: contra la deuda y el FMI.

Tener la clara conciencia que no hay posibilidad de una salida negociada es el elemento estratégico que debe guiar nuestra acción. Ninguna patria soberana y digna podrá crecer bajo la tutela del Fondo y el peso de la deuda usuraria y odiosa.

La lucha contra la deuda es la lucha contra el imperialismo, contra el capitalismo.

Con el ejemplo del Guerrillero del Tiempo, nuestro Compañero, Comandante Fidel Castro Ruz: ¡Luchar contra lo imposible y vencer!

 

————–

[1] Fidel Castro Ruz, en la Sesión de Clausura del Encuentro sobre la Deuda Externa de América Latina y el Caribe, 3 de agosto de 1985. 

sendaguevarista

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s