Luchas y resistencias frente a la ofensiva macrista (2015-2019)

El gobierno de Cambiemos ha significado una feroz ofensiva contra los derechos y el nivel de vida de la clase trabajadora y el pueblo de Argentina. Dos aspectos han sido centrales en este ataque:

1) El primero está vinculado con las cuestiones económico-sociales, donde se destaca el brutal ajuste que ha aplicado esta gestión, casi desde el minuto cero. En este sentido, se contabilizan los tarifazos en todos los servicios básicos (luz, agua, gas, transporte) con porcentajes elevadísimos: “1.317% para la electricidad, 660% para el gas y 483% para el agua”. Por otro lado, la mega devaluación de la moneda (más de 250% desde 2015) que junto a la inflación y las paritarias a la baja, han licuado los ingresos del conjunto de los/as asalariados/as.

Las políticas neoliberales, de apertura económica, libre entrada y salida de capitales especulativos y subas de la tasa de interés, han producido la quiebra y cierre de cientos de fábricas y comercios. Casi 7 mil empresas cerraron en 2018: más de 1.300 son industrias. Desde diciembre de 2015, y hasta octubre de 2018  cerraron sus puertas 2.871 fábricas. Esta ola de cierres, sumados a la recesión y los despidos en áreas estatales han elevado los niveles de desempleo, sub empleo y precarización. Según el Indec en el primer trimestre de 2019 hay un 10,1% de desocupación abierta, un 17,5% de ocupados que demandan empleo, más el 11,8% de subocupados. Es decir, más del 39% de la población con problemas de empleo. A la par que se ha producido un notable crecimiento de la pobreza y la indigencia. Según el mismo instituto, el 32% de la población es pobre, de los cuales el 6,7% son indigentes. 3 de cada 10 compatriotas está sumido en la pobreza.

 

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Por todo este conjunto de cuestiones, la actividad económica ha caído en todos los rubros, excepto en la banca. Otra vez, según el Indec, en 2018, el sector manufacturero trabajó al 56,6 % de la capacidad instalada, el nivel más bajo desde julio de 2002.

La contrapartida de esta situación ha sido la creciente fuga de capitales al exterior, solventados con el endeudamiento a niveles record. En 2016, la fuga de capitales fue de u$s9.951 millones, u$s22.148 millones en 2017 y u$s23.098 millones en 2018 (la mayor de los últimos años). La deuda pública representa hoy u$s327.167 millones (en 2015 era de u$s240.665 millones).

En síntesis: licuación de los ingresos, inestabilidad laboral y pobreza han sido las dinámicas que marcaron el período para el campo del pueblo. La distribución de la riqueza, por ende, se ha vuelto aún más injusta. Tendencia que se evidencia a nivel mundial. Donde sólo 8 personas, todos varones, concentran una riqueza equivalente a la de la mitad de la población más pobre del mundo (3.600 millones).

2) El otro aspecto ha sido el deterioro de las libertades y derechos democráticos. Se ha evidenciado un recrudecimiento de la represión frente al conflicto social. En la ciudad de Buenos Aires, los gases, palos y detenciones se han vuelto moneda corriente frente a todo tipo de protesta pública. Mientras que en Mendoza, gobernada por la alianza Cambiemos, se multa con cifras abultadas a las organizaciones sociales, política o sindicales que ocupen el espacio público. En la Patagonia, Gendarmería y Prefectura han protagonizado hechos aun peores. Iniciativas autoritarias como el protocolo “antipiquetes” son evidencia de la demagogia punitiva, que es uno de los ejes de la política del gobierno. Más grave aún es la decisión de permitir el uso de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad interior. Como ya sucede desde agosto de 2018, con el inicio del “Operativo Integración Norte” en Jujuy.

Toda esta política represiva ha ido acompaña con el intento de instalar el viejo relato de la “teoría de los dos demonios” y/o la “reconciliación nacional”. Y han dado espacio a las voces de los genocidas y sus apologetas, como Cecilia Pando. Intentando deslegitimar nuestras luchas históricas por “Memoria, Verdad y Justicia”. Consecuentemente con ello, ha habido algunos intentos – como el “2×1” – por revertir los avances en materia judicial. Y desde las esferas gubernamentales se ha tenido una política discursiva y educativa negadora del terrorismo de estado.

En 2017 se produjo la desaparición forzada y muerte de Santiago Maldonado, en circunstancias que no han sido esclarecidas, cuando Gendarmería Nacional reprimía una protesta mapuche en Esquel. Y meses más tarde, la Prefectura asesinó por la espalda al Rafael Nahuel, en una toma en lago Mascardi. Dos episodios, sobre todo en el de Santiago, donde se vio lo más brutal guerra gubernamental/mediática contra el derecho a la protesta, la tierra y ¡la vida!

Otra iniciativa punitivista tiene que ver con las intenciones de bajar la edad de imputabilidad. Mientras que suben los índices de la pobreza, que siempre afecta más a niñas y niños, el Estado incrementa la criminalización de las infancias y juventudes. Los casos de “gatillo fácil” han ido en franco aumento desde 2015, donde una persona moría en manos de las fuerzas de seguridad cada 28 horas, hasta 2018 que asesinan una persona cada 21 horas (informe de Correpi)

Tampoco puede obviarse el deterioro profundo de los procesos judiciales. Donde se ha visto dictar condenas desde los canales de televisión. El caso de Milagro Sala es el más emblemático. Pero ha habido otros, que nos hablan de una política que utiliza al Poder Judicial como ariete para la persecución de opositores (lawfare). Este es otro aspecto que excede los límites de Argentina y que ha mostrado todo su potencial con el encarcelamiento de Lula, que sumado a otros factores, permitió el ascenso de Bolsonaro en Brasil.

Otro lugar donde se ha notado un deterioro notable es en la libertad de prensa y comunicación. Una de las primeras medidas que tomó el gobierno fue eliminar la Ley de Medios, que a pesar de sus limitaciones ponía freno a la concentración y favorecía la existencia de otras voces. Pero además, los y las periodistas han sido uno de los gremios más afectados por los cierres y despidos. Solamente en Buenos Aires, las cesantías suman 2500 personas desde 2015. Durante las protestas se ha incrementado el hostigamiento y represión hacia el periodismo. Sobre todo a quienes pertenecen a medios alternativos y/o opositores. La destrucción de la agencia Télam y del sistema de medios públicos es un claro ataque al derecho de información. De igual manera que las medidas que han buscado el cierre de casi el único canal que no es oficialista: C5N.

Las respuestas de la clase trabajadora y el pueblo

A grandes rasgos diremos que la principal característica de la lucha social durante el macrismo ha sido su dispersión. Ha habido cientos de conflictos. Pero mayormente aislados, por localidad o por sectores de trabajo. En este sentido, la CGT ha cumplido un papel fundamental para garantizar esta ofensiva contra la clase trabajadora. Sólo convocaron a medidas que pudieron unificar la acción popular cuando el caldero estaba por estallar. Y de hecho, los mismos dirigentes cegetistas dijeron en numerosas ocasiones que las medidas eran para “descomprimir”.  En todas las ocasiones se negaron a acompañar el paro con movilizaciones, y no han tenido una sola iniciativa. Siempre han ido detrás de los acontecimientos, presionados por las circunstancias.

En los hechos ha habido 5 paros nacionales. El 6 de abril de 2017, el 18 de diciembre de 2017, el 26 de junio de 2019 y 26 de septiembre del mismo año y 30 de abril de 2019. Durante el 2016 primaron la consignas “hay que dejarlo gobernar”, “hay que esperar”, a pesar que fue un año de numerosos despidos y tarifazos.

Podríamos periodizar las luchas populares en varios momentos:

Un primer momento que va desde la asunción de Macri hasta la “rebelión de las bases” del 7 de marzo de 2017. Este se caracterizó por un proceso de paulatina acumulación de fuerzas. Con múltiples formas de lucha y resistencia, mayormente aisladas y por sectores. Con algunas movilizaciones importantes. Por ejemplo, en febrero de 2016 hubo un paro de Estatales, en abril un acto multitudinario de las tres CGT y las dos CTA por el 1º de mayo; en mayo la “Marcha Nacional Educativa”; en agosto la Marcha de San Cayetano de los “Movimientos Sociales” (CTEP, CCC, Barrios de Pie), un conflicto muy importante durante todo el año en Conicet, y en enero la toma de la planta de AGR, Clarín, por mencionar los más relevantes.

El 6 de marzo de 2017 hubo un contundente paro y movilización de las y los docentes. Al día siguiente se produjo la rebelión de las bases obreras, en la movilización convocada por el triunvirato de la CGT. Mientras los burócratas intentaban poner paños fríos, las masas gritaban “¡Poné la fecha, la puta que te parió!” (del paro nacional). Y hacia el final del acto coparon el palco, mientras los triunviros huían a esconderse donde podían.

marzo de 2017

La movilización y el enfrentamiento con la dirección burocrática fue un episodio muy significativo. Es claro que la CGT aun conserva una capacidad de movilización muy importante. Que maneja los resortes que les permite convocar, y erigirse como administradores del conflicto. Su intención era descomprimir la bronca que, como muy bien sabían, brotaba con fuerza desde las bases. Lejos de suceder aquello, se vieron forzados a convocar al primer paro nacional, para el 6 de abril.

Este episodio abrió un segundo momento de las luchas sociales en Argentina, que culminó en diciembre de ese año. Y que estuvo marcado por una mayor radicalidad y masividad de las protestas. A su vez, con formas parciales de unificación de las luchas.

El 8 de Marzo se produjo el “Paro de Mujeres”. “Sí se puede/sí se puede/el paro a Macri/se lo hicimos las mujeres”, se escuchó durante la marcha. Efectivamente, el Movimiento de Mujeres, quizá ha sido el mayor movimiento social de la “era Macri”, con gran radicalidad y con un potente poder de movilización.

Mientras tanto, el paro del 6 de abril fue contundente. Aunque no hubo plan de lucha y la CGT lo utilizó sólo para descomprimir.

Al mes siguiente se produjeron multitudinarias marchas en contra del beneficio del “2×1” a los genocidas. Mostrando nuevamente que las luchas por reivindicaciones democráticas tendrían un lugar destacado durante el gobierno de Cambiemos. En agosto se produjo la desaparición de Santiago Maldonado. Hasta octubre, que “aparecería” su cuerpo sin vida, hubo gigantescas movilizaciones en todo el país.

marcha contra el 2×1

En julio el gobierno ya empezó a hablar de la posibilidad de una “reforma laboral”. Mientras, el cierre de Pepsico fue un nuevo episodio donde se evidenció la disposición a la lucha por parte de la clase obrera. A la vez que se hacían visibles las estrategias patronales de presentar “preventivos de crisis”, para echar a trabajadores con derechos laborales y dejar abierta la posibilidad de abrir más adelante, en “nuevas condiciones” (flexibilizadas).

Entre tanto, las elecciones de octubre 2017 empezaban a ocupar todos los debates. Las distintas variantes del peronismo se enfrascaron en sus internas y procuraron impedir la movilización, que a su criterio restaba votos. Finalmente, contra el optimismo ingenuo de “abrazame hasta que vuelva”, Cambiemos ganó esas elecciones.

No obstante, en diciembre el ciclo de protestas llegó a su cenit. Fue durante las protestas contra la reforma previsional. Las movilizaciones fueron enormes, tanto el 14 como el 18 de diciembre. El 14 hubo una represión feroz por parte de gendarmería, mientras que el 18 el operativo estuvo a cargo de la policía de la ciudad, que fue desborda por la furia popular.

incidentes-congreso-28112018-465828

Ese día la CGT se dignó a llamar al segundo paro nacional. Además durante la noche hubo numerosos cacerolazos en varios puntos del país.  Los espectros de diciembre de 2001 rondaban por las calles argentinas. Sin embargo, a diferencia de lo que sucediera con de la Rúa, que era repudiado por la casi totalidad de los sectores populares, Macri aun contaba con cierto capital, que permitió que el repudio no se propagara indefinidamente. El blindaje mediático y la famosa “grieta” impidieron que la bronca se extendiera y pudiera germinar entre todos/as los/as agredidos por las políticas macristas.

Después de la protesta hubo cientos de detenidos/as. Algunos/as pasaron varios meses tras las rejas. La aprobación de una ley que ataca abiertamente a los/as jubilados/as desprestigió enormemente a Cambiemos, incluso en su base electoral.

Después de estos episodios se pudieron apreciar ciertos movimientos y tendencias hacia la unidad, por arriba. Se intensificó la crisis al interior de la CGT, a partir de una mayor presencia del moyanismo (versión “combativa”), y  empezó a tener protagonismo el Frente Sindical para el Modelo Nacional, que incluiría al yaskismo que plantea volver a la CGT. Esto expresa, por un lado, las exigencias de un movimiento social que requiere de mayores niveles de coordinación y unidad para poder derrotar las políticas macristas. Y por el otro, las roscas al interior del peronismo, de cara a este 2019 electoral.

El 2018 fue, sin dudas, del Movimiento de Mujeres, que hizo estallar las calles durante todo el año. El debate alrededor de la legalización del aborto (ley IVE) y la lucha contra la violencia patriarcal fueron los dos ejes que convocaron a millones en todo el país. El 8M fue coronado por una marcha gigantesca, la más grande hasta ahora, el 3 de junio también. Mientras que las masivas concentraciones durante las sesiones de diputados y senadores que trataban la ley IVE (14/6 y 8/8) fueron inéditas. Durante la última se concentraron varios millones. Quizá la movilización más importante de los últimos tiempos.

junio de 2018

En marzo se iniciaba una larga lucha de las y los docentes de Chubut contra la “paritaria del  0%”, que culminaría recién el 9 de julio. El proceso incluyó un acampe y ocupación pacífica en el ministerio de educación de Chubut y multitudinarias marchas y asambleas.

El 26 junio se cumplió el tercer paro nacional, con un altísimo acatamiento. Sin embargo, seguíamos descomprimiendo. “Si hay diálogo honesto seguiremos discutiendo”, diría el triunviro Juan Carlos Schmid.

En agosto se produjo la marcha federal universitaria, la más grande que se recuerde. Y en el mismo mes las grandes movilizaciones de los trabajadores de Astilleros Rio Santiago, en contra de la liquidación de la emblemática empresa.

Por esos días se iniciaba la larga rebelión de la localidad de Moreno, tras la muerte de Sandra y Rubén, asesinados por la desidia y la desinversión estatal. Durante todo el año, y a pesar de las cruentas persecuciones, hubo asambleas y movilizaciones en la localidad.

El 26 de septiembre, en medio de la corrida cambiaria, y un nuevo acuerdo con el FMI, se cumplía con alto acatamiento, el 4º Paro Nacional. Y al mes siguiente, a contra mano de los ánimos populares, hubo una pacífica y simbólica marcha a Luján, comandada por el moyanismo y secundada por las CTA y “los cayetanos” (CTEP, CCC, Barrios de Pie). Mientras el congreso debatía el proyecto de presupuesto – que incluía ajuste, ajuste y más ajuste- Pablo Moyano declaraba “ojalá que la homilía sea escuchada por el Presidente y dé respuesta a los problemas de la gente”.

Al tiempo que el pueblo sufre un feroz ajuste, el PJ, el Papa y todos los partidos del sistema buscan cuidar la “gobernabilidad”, mientras rosquean el armado electoral.

Cerraba el año y las y los estudiantes de los terciarios de Buenos Aires daban una pelea contra el proyecto de la UNICABA. Por su parte, la CGT, luego de amenazar que harían un paro de 36 horas, lo levantaban a cambio del “bono de $5000”.

Cierre

Como hemos visto, el atropello contra nuestros derechos y conquistas sociales ha sido brutal. “Nunca se hizo un ajuste de esta magnitud, sin que caiga un gobierno”, dijo Dujovne el año pasado. Lo que ratifica que, más allá de ciertos errores de aplicación, para ellos la política económica ha sido un éxito. Están haciendo lo que venían a hacer: producir una descomunal redistribución de los ingresos en beneficio de los sectores más concentrados (argentinos y extranjeros), hacernos pagar los efectos de la crisis capitalista a la clase trabajadora y el pueblo. Devaluar nuestros ingresos y destruir nuestras conquistas históricas, para abaratar la fuerza de trabajo argentina.

Por otro lado, queda claro que a contramano de ciertos sentidos comunes, nuestro pueblo no ha asistido inmóvil a esta ofensiva. Ha habido una enorme resistencia. Ha habido grandes luchas y hemos hecho frente a las agresiones del gobierno. Esto no quiere decir que propongamos una mirada heroica y triunfalista. Al contrario. Como decíamos, la dispersión de gran parte de estas luchas ha atentado contra la posibilidad de triunfar. La inexistencia, no de un partido revolucionario, sino simplemente de un sindicalismo consecuente, han permitido que este gobierno ajuste sin jugarse a su caída, como sostuvo el Ministro de Hacienda.

El 2019 empezó con un gobierno debilitado. La escena de un Macri gritando furcios en el Congreso era una clara señal de ello. Por otro lado, no hay un solo pronóstico que augure una mejora económica. Por esos días, en marzo, la revista Forbes publicaba que “Argentina está a un paso del colapso económico (de nuevo)”. A su vez, las elecciones provinciales han dado señales de un claro descontento con el oficialismo.

Mientras tanto, la conflictividad social, después del paro nacional del 30 de abril y el cierre de las paritarias, ha entrado en un claro reflujo, con todas las expectativas puestas en las elecciones de octubre.  Por su parte, las patronales salen a exigir que se cumpla su programa. El titular de la Cámara de Construcción se sumó al cafetero Cabrales en el reclamo para que se apruebe una reforma laboral que les permita “despedir sin causa”.

Hasta fin de año la campaña electoral promete teñir todos los debates. Los grandes núcleos organizativos sindicales y sociales se han volcado a esa disputa. Sabemos que es fundamental que Macri no sea reelecto. Su triunfo sería un plebiscito de su mandato, que avalaría profundizar el saqueo. Por otro lado somos muy consientes que la lucha no terminará en octubre. Por el contrario, hay que prepararse para seguir luchando por nuestros derechos y conquistas sociales. Nuestro pueblo tiene una larga historia de resistencia y movilización. Nunca nadie nos regaló, ni nos regalará nada. Frente a la ofensiva brutal del capital, prepararnos política e ideológicamente para todos los escenarios de la disputa. Como decía el Roby Santucho: “No hay tercera posición entre explotadores y explotados/as”.

——

[1] Este documento fue elevado al II Congreso de la ORG para sumar elementos para el análisis de la situación nacional.

sendaguevarista

2 comentarios sobre “Luchas y resistencias frente a la ofensiva macrista (2015-2019)

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