Compartimos la transcripción del discurso de Leo Santillán, hermano de Darío, durante el acto por el 17 aniversario de la Masacre de Avellaneda.

Buenas noches compañeros, compañeras:

La verdad que cada año uno va pasando y uno va pensando, a veces.

Este año tan particular, en donde Felipe Solá vuelve a las andadas, ni más ni menos que intentando candidatearse para gobernador, o para presidente. La verdad que no le dio el porcentaje, no le dieron los números, pero no por eso no quiere decir que no se haya bajado de este reciclaje que lo han tratado de meter algunos.

Por Duhalde, por Solá, por Aníbal Fernández, por Oscar Soria, por Rodríguez, por todos aquellos que han pensado, que han tratado de idear y llevar a cabo la masacre, que no les dio, por los medios, por los pocos fotógrafos que estuvieron ahí como Kowalewski, y que lograron contar lo que fue realmente.

Por que los que estuvieron en la calle siempre, ha salido ese mismo día, han salido al otro día y han salido una semana después. Aquel 3 de julio bajo la lluvia intensa, que marchamos desde acá del puente Pueyrredón hasta la Plaza de Mayo.

20.000 compañeros que cuando intentábamos cruzar el puente la policía no paraba de provocarnos, intentaba cacharnos uno a uno. Entonces gracias a aquellos compañeros que han estado desde un primer momento, gracias a aquellos compañeros y compañeras que están hace menos tiempo, pero igual están, aquellos que no tranzan ni olvidan.

Y nosotros no nos olvidamos de Duhalde, no nos olvidamos de Fernández, no nos olvidamos de Rodríguez, de Soria, Vanossi. Pero tampoco, compañeros, este año tan particular donde hubo movimientos que intentaron lavarle la cara al segundo responsable, en lo que tuvo que ver con la represión del 26 de junio, como Felipe Solá. Aquellos del Movimiento Evita, aquellos de la Corriente Clasista y Combativa que han bancado un asesino, que intentaron lavarle la cara.

Pero gracias a todos esos que están hoy acá, los compañeros los verdaderos compañeros, que no especulan que no han transado con la sangre de Darío y de Maxi y que han entendido que a Darío y Maxi no lo podemos tener en una bandera, sino que hay que intentar hacer justicia por todos los medios. Nosotros compañeros, como familiares lo hemos hecho. Pero no lo hemos hecho solos, porque, así como acampamos para que se lo condene a Fanchiotti y Acosta, durante 40 días, bajo la lluvia, bajo el invierno de junio del 2005 a enero del 2006, donde se logró condenarlos, también hemos estado en donde jamás hemos pensado que podíamos estar. Como venimos dando hace un tiempo, gracias a compañeros y organizaciones, para dar la lucha en el poder judicial.

Si bien entendemos que es totalmente adversa, que es un terreno que nunca sale para los pobres, que nunca sale para los que venimos luchando, para gente del pueblo o cuando hay pibes asesinados, compañeros asesinados, si no cuando hay un gran pulso de compañeras y compañeros, de organizaciones, que no se olvidan.

Esta lucha compañeros, 17 años después… yo entraba a la estación y pensaba. Otros años entraba y pensaba que era un día triste, compañeros.

A mí me tocó 17 años entender. Si bien he estado de pie siempre, a veces he estado a un costado y he estado, por que lo sigo a mi viejo, lo escucho a mi viejo, porque aprendo de mi viejo que como él dice: “A Darío no lo podemos recordar solamente como lo mataron. Tenemos el deber de acordarnos como vivió también. Y ese cómo vivió, tiene que ver con lo que hacía día a día”.

Compañeros, cuando lo mataron a Darío, lo mataron socorriendo a un compañero que no conocía, a Maxi Kosteki, que si bien era un compañero que era más nuevo en el movimiento, entendió tanto, porque era un artista que salió a tirar piedras cuando había que parar a ese hijo de mil putas, que nos tiraba con plomo, mientras nosotros tirábamos piedras.

Compañeros, pasaron 17 años y constantemente hay organizaciones que vienen, que calman, que llaman a la calma, cuando hay que romper el mundo, compañeros.

Yo no me olvido, ahora está Sergio (Maldonado) acá presente. Yo no me olvido compañeros, cuando apareció, cuando plantaron el cuerpo de Santiago Maldonado para que lo encuentren 78 días después. Tampoco me olvido de lo que nos pasó a nosotros. Había gente que llamaba o querían decirnos que éramos desestabilizadores. Compañeros, había que salir a gritar con todo, como lo más mínimo, cuando desaparecieron el cuerpo de un compañero y lo tuvieron escondido vaya a saber a dónde mierda, para que vengan los que se dicen compañeros, a decir que no había que marchar ¡Compañeros y compañeras había romper el mundo! ¡Hay veces que hay que romper el mundo para volver a hacerlo! ¡Compañeros, no podemos permitir nunca más que a los compañeros que salen a resistir a la cana, no podemos permitir que se le digan infiltrados!

Hay compañeros que toman otra lucha, hay que respetarlos.

¡Darío y Maxi tiraron piedras compañeros!

Santiago estuvo acompañando al pueblo mapuche y eran 6 compañeros, los mapuches los que estaban ahí, y estuvo bancando. Gracias a ellos se visibilizó. Gracias a Darío y a Maxi se visibilizó la lucha piquetera. Y los medios que tiraron tanta mierda contra nosotros, diciendo que teníamos vínculos con las FARC. Esos mismos medios del orto al otro día estaban mostrando donde vivía Darío, en una casilla de chapa. Vivía en un barrio que no tenía calles para hacer, pero el caminaba orgulloso mostrando su casita, su terreno.

Esos mismos medios quisieron lavarse la cara. Nosotros no se lo permitimos seguimos denunciando.

Compañeros, desconfiemos de esas palabras, que cuando el corazón nos dice que tenemos que salir a la calle a romper todo, nos dicen “¡No! ¡No le hagan el juego a la derecha!¡No cumpa!”

Desconfiemos de eso, desconfiemos de pseudo periodistas.

¡Y hay veces, compañeros, que hay que romper el mundo, para volver a hacerlo de nuevo!

¡Darío y Maxi, Santiago, Pablo, Pari, y todos los compañeros asesinados por esta yuta, por este Estado y por todos los Estados, están presentes ahora y siempre!

Y muchos, cuando estemos en la calle, no lo tengamos en una bandera, sino que lo hagamos sentir en nuestro corazón. Pero mucho más sientan los que han tenido que ver con su asesinato.

Muchas gracias por todo.