El pasado 18 de mayo, Evo Morales dio una muestra de una enorme fuerza para lograr una nueva reelección para el período 2020-2025. Con la “concentración más grande de la historia boliviana”, comenzó su campaña para las elecciones que se realizarán en octubre, en las que la coalición gobernante Movimiento al Socialismo (MAS) se enfrentará a viejos representantes del neoliberalismo. Acompañaron en el acto los representantes del Pacto de Unidad (organizaciones indígena-originario-campesinas), de la COB (Central Obrera Boliviana) y de la CONACAM (Coordinadora Nacional por el Cambio).

El alto apoyo que tiene el gobierno boliviano puede explicarse, en parte, por la destacable situación económica del país. A diferencia de los diferentes proyectos “progresistas”, neo-desarrollistas, que se sucedieron en Sudamérica en la década anterior, el llamado “Proceso de Cambio” en Bolivia fue capaz de amortiguar el golpe económico que significó para estos gobiernos la caída en los precios internacionales de commodities. Desde 2005, el gobierno liderado por Evo Morales, apostó a la diversificación productiva, lo que permitió atenuar los graves problemas que históricamente ha provocado el modelo monoproductivo. La nacionalización de sectores estratégicos de la economía fue clave para que pudiesen aprovecharse los momentos de altos precios internacionales de materias primas, que antes, cuando el dominio de los recursos y de su explotación lo tenían empresas privadas, pasaban desapercibidos.

A su vez, el gobierno del MAS ha continuado su apoyo a las empresas estatales. La oposición derechista critica que estas son deficitarias. Pero su visión, enmarcada en una postura económica ortodoxa, no tiene en cuenta el valor social que generan la totalidad de estas empresas en su trabajo coordinado. Incluso, vale aclarar que, las “deficitarias” no son las grandes, sino las pequeñas (caso aparte es el de Enatex -textiles- que se resolvió cerrarla, pero no se la desmontó, ya que es un proyecto que se retomará a futuro).

Por otra parte, durante las gestiones de Evo se atacó con fuerza la corrupción, pese a que hay una percepción difundida de que estos últimos años han sido los más corruptos. Esto, quizá, se debe a que esta situación, hasta el momento, permanecía escondida por los gobernantes de turno y, para ello, contaron con la complicidad de los medios de comunicación.

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La oposición y su candidato

El principal candidato de la oposición, y con un alto porcentaje de aceptación según las encuestas, es Carlos Mesa. Este fue miembro del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), partido que en las últimas décadas como gobierno viró al neoliberalismo. Mesa fue el último vicepresidente del MNR y, ante la caída de Gonzalo Sánchez de Losada por las movilización de 2003, quedó como presidente por un año. Durante este corto período, propuso darle inmunidad a los militares norteamericanos con base en Bolivia y decretó que se destruya la documentación sobre gastos reservados del gobierno (la ‘caja chica’, millonaria, que era utilizada para la compra de dirigentes, medios de comunicación y el pago sobre sueldos); ni la dictadura fue tan eficiente en borrar sus huellas.

El apoyo de la COB

Junto con la Coordinadora Nacional por el Cambio (CONACAM), la COB ha ratificado su respaldo al “Proceso de Cambio”, a los candidatos Evo Morales y Álvaro García Linera como candidatos a las elecciones generales de 2019 y a sus principios anticapitalistas, anti coloniales, anti patriarcales y por la defensa de la Madre Tierra.

La COB subraya que los trabajadores tienen que estar preparados y unidos para dar una nueva batalla” contra “un modelo de Estado capitalista y explotador”, y remarca que el liderazgo del presidente Evo Morales “no solo representa nuestra identidad y dignidad, sino también representa nuestra lucha histórica por la construcción del socialismo”.

En el “Documento con propuestas de las bases ideológicas para la construcción del programa de gobierno”, la COB llama a fortalecer la lucha anticapitalista de la mano con la lucha antiimperialista, y a no mostrar debilidad ante la burguesía. Señala, a su vez, que debe reafirmarse la identidad política indígena, proletaria y urbano-popular del Proceso de Cambio, con el fin de enfrentar el proyecto de la derecha que, mediante un discurso individualizante, dirigido a la “ciudadanía” y que remarca el papel de la “clase media”, pretende fragmentar las organizaciones sindicales, colectivas y comunitarias.

En el Documento se destaca la necesidad de:

– defender el Sistema Único de Salud frente a los sabotajes del Colegio de médicos y algunas autoridades políticas y territoriales, mediante la creación de juntas barriales y comunitarias para el control social y la coordinación, además de implementar el mando único nacional del Ministerio de Salud;

– garantizar el ingreso libre y gratuito a la educación superior y de especialización técnica;

– tener una política de cero tolerancia a la corrupción, no permitir la existencia de funcionarios con dualidad de intereses (trabajo para el Estado y para empresas privadas);

– fortalecer el sector minero, aumentar la participación de sus trabajadores en el control de la gestión y continuar la nacionalizaciones;

– iniciar un amplio debate para encontrar un equilibrio armónico entre las necesidades de desarrollo para lograr el Buen Vivir de la población y el cuidado de la Madre Tierra;

– implementar políticas para asegurar estabilidad, seguridad laboral y el acceso a beneficios sociales para mejorar la calidad del empleo, sobre todo dirigida al sector juvenil, que es el que más sufre la precarización;

– ampliar los programas de construcción de viviendas sociales;

– erradicar de raíz la violencia hacia las mujeres, que es una realidad y un problema estructural, mediante, por ejemplo, programas educativos con contenidos de despatriarcalización y cambios en la Justicia para asegurarle el acceso a las víctimas;

– disminuir la brecha de riqueza entre ricos y pobres, a partir de la creación de un impuesto a la adquisición de bienes de lujo;

– proteger a los trabajadores gremiales (comerciantes ambulantes y de calle) y a los dirigentes de organizaciones vecinales.

La posición del Movimiento Guevarista de Bolivia (MGB)

Maya Agosto-1Tuvimos la posibilidad de conversar con los/as compañeros/as del MGB, que mantienen una posición crítica, pero de apoyo al gobierno. Entre sus propuestas más importantes, pueden mencionarse:

  1.  Avanzar con las organizaciones de bases obreras y del campo;
  2.  Seguir con la nacionalización de empresas productivas fundamentales
  3.  Construir poder popular de base en las ciudades;
  4. Terminar con la estructura económica neoliberal heredada (ejemplo, la estructura impositiva);
  5. Fortalecer las empresas sociales comunitarias y ampliarlas a otros sectores productivos;
  6. Fortalecer la estructura de salud y educación universal.

Por otra parte, como parte de sus críticas fundamentales, mencionan los siguientes desafíos:

  1. Combatir la corrupción con castigos ejemplificadores;
  2. Cortar los beneficios al sector empresarial;
  3. Cortar la apertura política en cargos de poder a la llamada clase media, sector empresarial;
  4. Eliminar la legislación heredada neoliberal antimonopolio que no permite realizar compras estratégicas entre empresas del estado y el estado;
  5. Promover la formación de cuadros políticos, que no se ha hecho por una década.

 Resistencia

Frente a la feroz ofensiva del imperialismo, la derechización sincronizada de América Latina, Bolivia se convierte en un bastión imprescindible de la resistencia. La consolidación del gobierno del MAS, con sus virtudes y sus deficiencias, resulta de carácter estratégico. Bolivia es un semillero de experiencias que deben ser evaluadas, porque contiene enseñanzas muy válidas en la lucha por la emancipación social.

¡La historia es nuestra, la hacen los pueblos!

¡Siempre desde abajo!

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