por Antonio Masetti

“Vamos a volver”, dicen muchas y muchos. “Vamos a volver, para ser mejores”, dijo  Alberto Fernández. “No se trata de volver al pasado ni de repetir lo que hicimos del 2003 al 2015”, dijo Cristina cuando anunció su candidatura a vice. “El mundo es distinto y nosotros también”, sostuvo la ex presidenta.

Queremos “volver al pAsado”, sintetizó el siempre presente ingenio popular.

Sin dudas, el tema económico es uno de los ejes de las preocupaciones de las y los argentinos. Que se resuelvan los graves problemas que afectan nuestras vidas cotidianas será unas de las grandes demandas que deberá abordar el próximo gobierno.

En caso de resultar electos, las prioridades de un gobierno de F-F, serán: la deuda externa, la inflación y el déficit fiscal, en el orden en que los acabamos de enumerar.

Con respecto a la primera, tanto Alberto Fernández como sus asesores (el Grupo Callao), se encargaron en estas semanas de comunicarles al FMI y a los inversores privados que reconocerán la deuda y que la van a respetar. El pre-candidato planteó que “el escenario más factible es renegociar la deuda con los tenedores de deuda privada, no con el FMI. Es lo único que podemos hacer”.

Ahora bien, nos preguntamos ¿será compatible el pago de la deuda – que no es “solamente” pagar sino, que también es un programa económico de austeridad- con las aspiraciones del pueblo y las demandas urgentes de generación de empleo, aumento salarial y baja de las tarifas, por nombrar solo algunas? Sobre todo, teniendo en cuenta los vencimientos de deuda que se abren en 2020, y que la mayor parte de los analistas coinciden en señalar como impagables. De hecho, se habla abiertamente de que Argentina ya está en default.

¿Es posible renegociar? ¿Qué condiciones nos impondrían? Arriesguemos. Hay dos temas que el FMI considera prioritarios y que Cambiemos no pudo imponernos: la aprobación de la reforma previsional y laboral. Y así “vamos a volver”… al siglo XIX.

Matías Kulfas, uno de los asesores de Alberto Fernández, plantea que el principal problema de la economía argentina es la restricción externa (falta de divisas). Según sus análisis, no va a haber en los próximos años condiciones favorables para que esta se relaje. Ya que no se avizora una mejora del intercambio, no hay demasiadas reservas, ni se prevé que haya posibilidades de seguir contrayendo deuda. Ante esta situación, Kulfas propone un nuevo esquema de tipo “desarrollista”. Según el economista: “las políticas de desarrollo productivo deberán priorizar aquellos proyectos que generen un incremento de las exportaciones y sustituyan importaciones. Un eje central para plantear la sustitución genuina de importaciones son los clusters en torno a los recursos naturales”, para así romper con la “grieta” entre campo e industria y poder generar un crecimiento.

No queda muy claro, pero pareciera ser el no tan novedoso modelo de la soja transgénica, el petróleo y gas no convencional (Vaca Muerta) y la mega-minería. Es decir, contaminación, desmonte, cáncer, accidentes laborales y saqueo. “Sinceramente”, no suena muy promisorio, ni distinto.

Además, Kulfas advierte que no prevén un shock de consumo, estimulado mediante aumentos del gasto público, ni una recomposición inmediata del salario real.

Es decir, que “volver para ser mejores” quizá no sea ni volver al pasado, ni al asado.

¿Y cómo plantean resolver la crisis inflacionaria? Nos dicen que con una política monetaria y fiscal “consistente”, una mesa de “concertación” para llegar a un acuerdo de precios y salarios: un “pacto social”. Que consistirá en intentar moderar precios y salarios, para controlar, como siempre, los salarios.

En definitiva. No cabe duda que cada segundo que Macri y su equipo de saqueo permanezcan en el poder, será en perjuicio del pueblo argentino, de su soberanía, su salud, de su vida. Pero, por lo que nos presentan hasta ahora, no parece que el programa “volver para ser mejores” ofrezca soluciones efectivas al daño severo que ha causado Cambiemos. Que ha dejado activada una bomba de tiempo, que no se detiene con las tibias medidas que presentan F-F y el Grupo Callao.

Como decíamos en nuestra editorial de Mayo, “la estocada final a este gobierno ya parece estar dada. La cuestión es cómo le damos la estocada al programa de ajuste y saqueo del gran capital contra nuestro pueblo”.

Para volver al asado, no será suficiente con ir un domingo a votar, vamos a necesitar de todo el ingenio y toda la fuerza de este pueblo rebelde e insumiso.

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