Este 29 de mayo se cumplen 50 años de una de las mayores gestas populares de nuestro pueblo rebelde: El Cordobazo. Como en cada aniversario con números redondos, las cinco décadas de la rebelión obrero popular cordobesa, será ocasión para diferentes conmemoraciones y actos.

Por ello, antes que volver a relatar los principales episodios del Cordobazo, que seguramente abundarán, en este breve escrito elegimos pensar algunas enseñanzas para las luchas del presente.

Enseñanza 1: no todo pasa por la Ciudad de Buenos Aires. Las provincias han sido históricamente motor de rebeliones, revoluciones, alzamientos, huelgas, etc. A pesar que muchas veces los grandes relatos han intentado resumir todo dentro de los límites de la “General Paz”, el mal denominado “interior” ha sido y es protagonista de grandes procesos sociales disruptivos y transformadores. Como lo atestigua el Cordobazo y las rebeliones que lo precedieron: Correntinazo y Rosariazo.

Enseñanza 2: cuando la bronca genuina del pueblo estalla, no hay dirigencia conciliadora que la pueda contener. Al asumir Juan Carlos Onganía como presidente de facto, estuvieron presentes los principales dirigentes de la CGT, Augusto T. Vandor y José Alonso. Mientras que Juan Perón, desde el exilio, sugirió “desensillar, hasta que aclare”.

En 1968 los sectores combativos confluyeron en la CGT de los Argentinos, mientras que el Rosariazo primero, y el Cordobazo después, dieron por tierra con el dialoguismo y la negociación por arriba.

Enseñanza 3: Siempre será estratégico, y no táctico, contar con organizaciones gremiales que escuchen más a los/as laburantes que a las cúpulas. El caso de la Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza (FATLyF) es bien significativo porque, debido a la antigüedad y el poder estructural del gremio, lograron impedir que se los sometiera a la centralización verticalista que el peronismo le impuso a otros gremios como los metalúrgicos (UOM), la construcción (UOCRA) y a la misma CGT, rompiendo con la tradición federativa del movimiento obrero argentino antes de los ‘40. Debido a esa forma federativa, en Córdoba pudo surgir una dirección alternativa, democrática y apoyada en las bases, como fue la Luz y Fuerza dirigida por Agustín Tosco. Sin duda uno de los más grandes dirigentes sindicales que han parido las luchas de este pueblo. Jamás dejó de laburar, siempre escuchó a sus compañeros/as. Continuamente buscó la unidad con los/as dispuestos/as a luchar.

Enseñanza 4: la importancia estratégica de la unidad de acción. El Cordobazo fue protagonizado por una fuerza social liderada por la clase trabajadora, acompañada combativamente por el movimiento estudiantil, y con un enorme soporte del conjunto del pueblo cordobés, que mostró abiertamente su solidaridad activa con la movilización.

Enseñanza 5: a los gobiernos reaccionarios, antipopulares, represivos, sólo se los puede vencer con la lucha y en la calle. El Onganiato, que impuso a sangre y fuego un programa económico a favor de los grandes monopolios multinacionales y que sostenía que “no tenía plazos, sino objetivos”, encontró su final anticipado a causa del Cordobazo.

Si se hubieran quedado esperando que “aclare” o negociando por arriba, la dictadura hubiera durado 15 años más. La rebelión obrero popular destruyó las aspiraciones de la dictadura y además abrió camino al auge de masas revolucionario.

Corolario final: en el 50 aniversario del  Cordobazo, los Rosariazos y el inicio de una ofensiva de masas inédita, es necesario recuperar la confianza en la lucha de las y los de abajo, en las calles. Es fundamental construir y recuperar organizaciones de manera democrática, asamblearia, con protagonismo de los/as laburantes y el pueblo. Retomar la lucha por la liberación social. Porque sólo la lucha nos hará libres, porque no existe, ni existirá conciliación posible entre explotadores y explotados/as.

¡Viva la heroica lucha del Cordobazo!

¡Siempre con el ejemplo del Gringo Agustín Tosco!

¡Por la Segunda y Definitiva Independencia!

¡La sangre derramada, jamás será negociada!

¡Hasta la Victoria Siempre!