NO QUIEREN MEJORAR LA VIDA DE LOS Y LAS LABURANTES, QUIEREN GANAR ELECCIONES

El hambre golpea a lo largo y ancho del país. Los “sin techo” ya son moneda corriente en esquinas y plazas de las grandes ciudades. Pibas y pibes en cada rincón pidiendo un mango en los semáforos, vendiendo algo, limpiando un vidrio, buscando la forma de tener una moneda. Despidos por aquí y por allá, fábricas que cierran, docentes con pésimas condiciones laborales y alumnos con pésimas condiciones de estudio. Científicos que se van, viejos que no tienen para los remedios, los precios por las nubes. Bronca que brota por aquí y por allá. Sin embargo, para Héctor Daer, titular de la CGT, “al paro le falta maduración y consenso. No hay clima de paro en las bases”.

Como para parar no hay consenso, la CGT llamó a una movilización para pedir “un país con producción y trabajo”. Llamativamente, la marcha no contará con escenario ni acto; tan solo se leerá un documento consensuado con los gremios que se adhieran. Un detalle no menor es que la protesta terminará en avenida de Mayo y Nueve de Julio, evitando llegar a la Casa Rosada. Ya lo había anticipado Hugo Yasky en diciembre: “hay que evitar paros en un año electoral”

ACUERDOS NAC&POP

La paritaria docente de la provincia de Buenos Aires suele ser la vara que marcará el resto de los acuerdos salariales del país. Lo que acuerden lxs docentes será lo que acuerden la mayoría de los gremios. Por eso año tras año es trascendental el debate entre las gestiones provinciales y los representantes gremiales. Curiosamente en uno de los peores momentos políticos de Cambiemos, donde hasta los grandes medios de comunicación están empezando a desligarse de la gestión de Mauricio Macri (no así de la gobernadora Vidal) los principales gremios (vinculados al kirchnerismo) han aceptado una propuesta salarial que parece una burla y que no establece parámetros ni pautas claras de cumplimiento: 15,6 por ciento en cuotas –para compensar el poder adquisitivo perdido en 2018– y la promesa de incrementos trimestrales acorde a los índices inflacionarios.

Mientras algunos dirigentes sindicales aceptan las promesas de Vidal (aún ante un gran descontento de las bases) desde ATE provincia de Buenos Aires se convocó a un paro para esta tarde en reclamo de un acuerdo salarial con un piso de un 23% y la aplicación de la clausula gatillo. Si bien el paro estuvo anunciado desde los últimos días de marzo, lo cierto es que con el correr de los días hubo idas y vueltas donde no se sabía si eran uno o dos días, si se movilizaba o no se movilizaba, quienes adherían y quienes no, generando un desconcierto ideal para la desmovilización. Por el momento desde la gobernación no hubo respuestas y se prevé otra jornada de paro por 48 horas para la próxima semana.

MOVIMIENTOS EN ALERTA

Se terminó el diálogo, o al menos hay una pausa entre el gobierno nacional y las organizaciones sociales encabezadas por la CTEP. Tras tres años de acuerdos que mantuvieron la paz de las otrora organizaciones piqueteras, la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular, junto al Frente de Organizaciones en Lucha y el Frente Darío Santillán, entre otros sectores, lanzaron un alerta sobre la cancelación unilateral de reuniones pactadas con el gobierno nacional a fin de iniciar distintos reclamos que ayuden a paliar la situación de miles de personas que están sufriendo de manera directa las consecuencias del modelo neoliberal. Ante esta situación ya advirtieron que, de no tener respuestas a corto plazo se multiplicarán las jornadas con cortes y ollas populares como las del 20 de marzo que se desarrollaron en todo el país.

Así las cosas, el panorama para los y las trabajadoras se vuelve por demás complicado. Con salarios de miseria y la desocupación en plena escalada, parece que desde los arcos sindicales y políticos solo hay una cosa por hacer: rezar para llegar a octubre de la mejor manera posible, y que el mesías del peronismo venga a salvarnos del desastre al que nos sometió el malo de Mauricio, al que la gran mayoría le garantizó la gobernabilidad, y al cual van a acusar de todos los males en caso de que pierda la presidencia a fines de este año.

Habrá que insistir para que los dirigentes convoquen finalmente a un paro nacional, o habrá que seguir derribando atriles, palcos, y lo que haya que derribar para que alguna vez se escuchen las voces de trabajadores y trabajadoras.

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