COMUNICADOS

No al injerencismo en Venezuela y Nuestra América

vzla org

Una grave amenaza se cierne sobre nuestro continente: el injerencismo. La nueva situación política en Nuestra América, hegemonizada por gobiernos de derecha y pro yanquis, sienta las bases para una posible injerencia militar y política sobre algunos países de la región: hoy particularmente en Venezuela.

Desde el 10 de enero se ha abierto un nuevo round en la lucha social y política en el país caribeño. La derecha, después de haber sufrido innumerables derrotas electorales y haber fracasado en sus intentos golpistas, con movilizaciones callejeras en 2014 y 2017, parece haber cifrado todas sus esperanzas en el frente externo, para voltear al gobierno legítimo de Nicolás Maduro. La situación es muy delicada. La OEA, el Departamento de Estado norteamericano, el “Grupo de Lima” (exceptuando México), la Unión Europea y la gran prensa hegemónica, apuntan a desconocer al gobierno bolivariano y darle legitimidad al presidente de la Asamblea Nacional, el ultra derechista Juan Guaidó Márquez. Aparentemente, buscan aplicar la estrategia utilizada en Libia y Siria: reconocer un gobierno paralelo, para canalizar fondos y financiar el enfrentamiento, con potencial desembarco u apoyo externo.

El momento parece propicio: a pesar de las divisiones que zanjan a la oposición interna al gobierno, la República Bolivariana se encuentra franqueada por gobiernos manifiestamente hostiles. El recién asumido Bolsonaro prometió “actuar contra Venezuela”. Mientras que el presidente colombiano, el uribista Iván Duque, ha buscado vincular el atentado sucedido el 18 de enero en Bogotá con el gobierno de Maduro, para justificar un potencial enfrentamiento. El resto de los países del denominado “Grupo de Lima” no han cesado en sus hostilidades. La única política internacional coherente y sostenida en el tiempo del macrismo, ha sido las agresiones contra Venezuela. A su vez, la OEA ha desconocido la legitimidad del nuevo gobierno de Maduro.

La ofensiva mediática, como ya sabemos, es la otra pata de una guerra que se da en todos los terrenos. Casi a diario los grandes medios internacionales destinan algún espacio para diseminar calumnias contra el “régimen de Maduro”. El domingo 20 de enero, en el “prestigioso” periódico El País, de España, se publicaba una nota titulada “La falacia de la no intervención”, donde con total candidez y frescura se daba argumentos “políticos” y “jurídicos” para violar la autodeterminación del pueblo venezolano.

Por otro lado, el frente interno no es para nada sencillo. Venezuela afronta una crisis económica gravísima, con niveles de inflación exorbitantes, con problemas graves en la provisión de alimentos y bienes de consumo cotidianos. A los errores gubernamentales se le suma la caída de los precios del petróleo -principal bien exportable- y una serie de sanciones y medidas por parte de potencias extranjeras que procuran agravar la situación, para forzar la caída del gobierno.

Este 21 de enero se produjo una fallida sublevación en un comando de la Guardia Nacional Bolivariana en un barrio de Caracas, protagonizada  por un grupo de desertores, que fue reducida rápidamente por las fuerzas leales. La oposición ha convocado a movilizar para este 23 de enero para apoyar la acción destituyente promovida por la Asamblea Nacional, mientras que el gobierno ha llamado al pueblo a marchar contra el intervencionismo y el injerencismo. Seguramente será una nueva batalla donde los contendientes midan fuerzas.

Desde la Organización Revolucionaria Guevaristas repudiamos todo tipo de injerencismo, toda violación a los principios de soberanía y autodeterminación. No tenemos medias tintas, ni ponemos ningún “pero” ¡Estamos junto al pueblo venezolano!

La historia lejana y reciente ha dejado lecciones muy claras respecto a las “democracias” que promueve el imperialismo yanqui y sus lacayos. Lo acontecido en Vietnam, Irak y Libia son ejemplos suficientes. Las dictaduras genocidas del Cono Sur, todas con apoyo de la CIA, también. Trump, Macri, Bolsonaro, Piñera o Duque pocas cartas democráticas pueden exhibir. El saqueo de las riquezas naturales, y una feroz revancha clasista son los únicos objetivos que persiguen estos demócratas de cartón. Hay que ser muy consientes que cualquier intervención militar no hará sino agravar la situación social y económica venezolana y pone en riesgo la estabilidad de toda la región. La única salida realmente democrática de la crisis sólo puede ser forjada por el propio pueblo.

¡La paz y la democracia de toda América Latina están en peligro!        

¡No al injerencismo!

¡Libre Autodeterminación de los pueblos!

¡Viva el Bravo Pueblo venezolano!

 

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