En cada final de calendario, es común que renovemos nuestras esperanzas, casi por inercia, y expresamos deseos para un mejor año. En ese inmenso mar de deseos y anhelos aprovechamos a expresar los nuestros, que son casi un manifiesto de esperanzas colectivas.

El próximo año no será nada fácil, como lo asumiera hasta el mismísimo presidente de la nación, a través de las redes sociales, desde sus vacaciones en los campos usurpados de nuestra Patagonia… Será un año de renovadas o recicladas promesas de bienestar, pero con pedidos de moderación y sensatez por parte de todas las fracciones políticas de la burguesía.

Será un año especial, pero no porque sea de abundancia, como se anhela en cada nuevo año, sino más bien de carestía. Y no porque no existan las posibilidades para que las cosas estén mejor, sino porque los ricos se han propuesto quedarse con todo. Porque son tiempos de crisis capitalista, y cuando sus ganancias se achican, se incrementa su voracidad. En este contexto se producen las grandes “tormentas”, se crean pseudo-guerras comerciales y se reavivan las pujas por la distribución planetaria de las riquezas. Las clases dominantes utilizan toda clase de eufemismos para referirse a la crisis del imperialismo. A la vez, saturan las conciencias populares con su marketing, que busca cargarnos de expectativas vacías de contenido y plenas de alegorías religiosas, que no llenan el plato, no visten a nuestrxs hijxs, no tapan las goteras del techo, no evacuan el agua de las calles inundadas, no reponen los medicamentos del hospital, no reparan las instalaciones de las escuelas, no llenan los bolsillos del pueblo trabajador, no terminan con los femicidios y abortos clandestinos. Lo único que buscan es endiosar a personajes funestos que se enriquecen de la miseria y el olvido de “Los Nadies” de esta tierra.

Por ello, cada gramo de nuestras existencias lo ponemos al servicio de un proyecto transformador, que asume también los sueños colectivos de cada generación que haya luchado por revolucionar su presente. Levantamos cada propuesta e idea que sirva para terminar definitivamente con las cadenas que nos oprimen. Defendemos cada milímetro de derechos conquistados con el sacrificio y esfuerzo de las masas. Y desde esas posiciones reagrupamos las fuerzas para dar nuevas batallas sin prejuicios ni preconceptos, confiando en la inmensa fuerza obrera y popular que es capaz de parir nuevas realidades, cuando alcanza a unificarse en un solo haz de movilización y organización. Ese es el motor moral y ético que nos permite confiar en que existen alternativas al régimen de explotación capitalista-imperialista, y que hay otra política alternativa a la que los profesionales del chamuyo y el curro nos tienen acostumbradxs.

En el 2019 es nuestro deber seguir construyendo una organización revolucionaria democrática, feminista, antiimperialista, y socialista, en cada frente de acción y reflexión, que se realimente de lo mejor de nuestro pueblo y se edifique sobre la fuerza de los pueblos originarios, que resistieron y defendieron sus tierras ante los imperios conquistadores; los padres y las madres revolucionarias de la primera guerra de independencia; los obreros y obreras que organizaron el poderoso movimiento social en el capitalismo naciente; las mujeres que lucharon por su derecho político de participar en la sociedad; las experiencias revolucionarias de los sesenta y setenta que tan cerca estuvieron de tomar el cielo por asalto; la resistencia de las Madres de plaza de mayo contra los genocidas, las rebeliones populares que parieron el 2001… Una organización que se alimente del renovado empuje del feminismo, de la defensa del medioambiente, de cada una de las resistencias actuales que enfrentan los planes de genocidio social del neoliberalismo.

En este nuevo ciclo que comienza tenemos 365 días para seguir luchando, construyendo una alternativa que lleve al poder al pueblo trabajador, sin explotación del trabajo humano, sin opresión de género y sin destrucción de la naturaleza.

Todos/as/es juntos/as/es construyamos un nuevo año
Sin presos/as políticos/as por la lucha social,
Sin infancias pobres y para que sean libres de violencias,
Sin femicidios, travesticidios, homicidios de odio, abusos y violencias de género,
Sin asesinados/as/es por gatillo fácil,
Sin represión,
Sin despidos,
Sin tarifazos,
Sin desfinanciamiento de la educación y la salud,
Sin FMI,
Sin pago de la Deuda Externa ilegítima, odiosa e ilegal,
Sin abortos clandestinos, y con Aborto legal, seguro y gratuito,
Sin jubilados/as/es en la indigencia y pobreza,
Sin familias en la calle, para que todos/as/es tengan vivienda digna,
Sin campesinos sin tierra, para que la tierra sea de quien la trabaje,
Sin fracking, megaminería, glifosato y otros agrotóxicos,
Sin salarios de miseria, y por un Salario Mínimo Vital y Móvil que asegure una vida plena,
Sin persecución sindical, gremial y política….

¡Por un 2019 SIN CAMBIEMOS, con el Pueblo en la calle luchando y forjando una alternativa Revolucionaria del pueblo y al servicio de la causa obrera, campesina, estudiantil y popular!

20192