EDITORIAL

No se puede tapar el sol con las manos: a Maldonado lo desapareció Gendarmería

Cuando Santiago Maldonado fue visto con vida por última vez, acompañaba el reclamo por la libertad del lonko mapuche Facundo Jones Huala. La protesta constaba de un corte de ruta parcial (sólo se impedía el paso de camiones de carga) en uno de los tramos en los que la ruta 40 atraviesa el departamento de Cushamen, al noroeste de la provincia de Chubut. La represión para “liberar” la ruta fue una nueva demostración de que el gobierno nacional nada tiene de dialoguista, ya que hubo disparos  y persecución sin intento de consenso alguno.

La orden de desalojo la dio el juez federal de Esquel, Guido Otranto, y fue ejecutada por gendarmería nacional. Dos horas después de la “cacería” ya se hablaba de la posible desaparición de un manifestante, y a las 48 hs fue presentada por parte de la APDH de Esquel un pedido de Habeas Corpus por Santiago Maldonado. Aunque varios integrantes de la comunidad dieron testimonio ante la justicia federal de haber visto como un grupo de gendarmes cargaba a Santiago en una camioneta Ford Ranger de la misma gendarmería, esa pista sólo fue investigada casi 10 días después, cuando las organizaciones de DDHH lograron meter en la agenda nacional el caso y en el medio de una campaña masiva de manipulación y mentiras que se centraron sobre el propio Maldonado y el pueblo mapuche. Después de dos meses ya se desgajó el árbol de la mentira, y sale a la luz lo que una parte importante del pueblo ya sabía: la gendarmería es la que desapareció a Santiago Maldonado.

 

El conflicto previo: la patagonia extranjerizada y feudal

La detención del lonko weichafe Facundo Jones Huala para resolver un pedido de extradición por pedido de la justicia Chilena desde el 2014 (arbitraria porque debía esperarse que la corte suprema se pronuncie en función de un fallo del 2016), es la expresión más clara de la internacionalización de una política persecutoria contra los mapuches que enfrentan el avance de los grandes terratenientes. La última detención del lonko se dio en coincidencia con la reunión de Macri y Bachelet. Es vox populi que Macri está queriendo integrarse en la Alianza del Pacífico, que integra Chile, diseñada a la medida de EEUU y a sus proyectos de mercados liberados para sus negocios.

La actitud de la justicia federal es otra muestra de la defensa de los intereses terratenientes que, en muchos casos, son de origen multinacional (como el Grupo Benetton (Italia) 900.000 hectáreas, Grupo Walbrook (Gran Bretaña) 600.000 hectáreas) o nacional (Lázaro Báez (Arg.) 470.000 hectáreas y Familia Sapag (Arg.) 420.000 hectáreas). La extrema concentración es una de las características preponderante de la tenencia de tierra en Argentina: Según el Registro de Tierras Rurales, creado por Ley Nacional 26.737, aproximadamente 62 millones de hectáreas de la República Argentina (35% del territorio Nacional) figura como propiedad de 1.250 terratenientes (0,1% de los propietarios privados).

 

Como lo dice la defensa de Jones Huala, avalada por diversos referentes de organismos de DDHH como Perez Esquivel, Taty Almeida, Nora Cortiñas, APDH, LADH, etc., la causa es un armado judicial con fines políticos. El estado argentino necesita construir un enemigo (como lo hace Chile desde el golpe de Pinochet hasta los gobiernos actuales), que oculte su política de entrega de la soberanía y los bienes comunes a sus personeros capitalistas.

Pero esta bien claro que el incumplimiento del artículo 75, inciso 17 de la Constitución Nacional es un hecho.  Ni hablar del pedido del Senador Picheto (jefe de la bancada FPV-PJ), que pidió el despliegue de las fuerzas armadas en la Patagonia para terminar con estos conflictos.

La lucha por los derechos preexistentes es algo que seguirá apareciendo, más aún cuando el avance del modelo económico necesita expulsar y marginar en las villas miserias de las urbes a esos pueblos-nación sojuzgados desde la conquista y luego desde la implantación de un estado liberal y oligárquico, que hoy día tiene un gobierno de los bisnietos de la “Campaña del Desierto” y la Conquista del Chaco argentino, ambas campañas de exterminio, esclavización y proletarización de los pueblos que habían logrado resistir a la etapa colonial, y mantenían algún nivel de organización comunitaria.

Santiago Maldonado se había involucrado solidariamente en favor de estos derechos, en particular del reclamo de una comunidad mapuche de Cushamen, que se encuentra al Norte de Esquel y al Sur de El bolsón donde residía Santiago.

Más allá que caractericemos que la línea política de la organización mapuche de Jones Huala se aísla de las luchas sociales y la opresión conjunta que sufre el pueblo trabajador (debido a sus reivindicaciones estrechamente nacionalistas), no dejamos de solidarizarnos con su lucha, de exigir su libertad, y de comprender las motivaciones y fundamentos sociales que lo motivan a resistir este estado de cosas, este régimen social que describimos anteriormente. Esa realidad aún sigue ahí, y hoy es aún peor aún: hoy tenemos un militante desaparecido por las fuerzas del estado hace ya más de dos meses.

 

Las operaciones de encubrimiento

Santiago en Entre Ríos, Santiago en Mendoza, en los barrios de Gualeguaychú repletos de Santiagos, el puestero ciego y su cuchillo, Pablo Noceti el casual saludador, de las FARC, los kurdos, la reina de Inglaterra y los mapuches son chilenos. Todo un manual de operaciones para encubrir un delito de lesa humanidad, perpetrado por agentes del estado.

El espectacular despliegue mediático de los medios hegemónicos, que ya caracterizamos en múltiples oportunidades como “blindaje” de este gobierno reaccionario y conservador, llegó al punto del absurdo en múltiples ocasiones. Pero no podemos permanecer indiferentes al efecto que logra. Esta especie de “ciencia de la manipulación psicológica”, que en jerga militar se denominan “operaciones de guerra psicológica”, tiene claros objetivos de control, inhibición, indiferencia y paralización social. El avance en estas técnicas, métodos, medios e instrumentos se viene desarrollando desde hace varias décadas y cada vez más ocupa un rol más central para las fuerzas en el poder del estado.

En este caso el rol de organizaciones del pueblo y lxs trabajadorxs, medios alternativos, referentes en la lucha por los DDHH, lograron desarrollar una amplia y masiva movilización en distintos sectores y grupos sociales. Esta respuesta masiva fue una acción contra-psicológica que se opuso a estas operaciones y fue capaz de desenmascarar una a una las mentiras, y presionar sobre la causa para que se fueran cayendo las trampas, desinformaciones, y pistas falsas.

De algún modo esta respuesta popular pudo lograr una presión sobre la justicia federal tal que la Cámara Federal de Apelaciones de Comodoro Rivadavia admitió planteos recusatorios contra el Juez Otranto (por la parcialidad de sus actos) y determinó que el expediente quede a cargo de Gustavo Lleral, titular del Juzgado Federal N° 2 de Rawson. Sin embargo, quienes pidieron la recusación de Otranto no hicieron lo mismo con Silvina Ávila, la fiscal que dirige la investigación. Esto es una clara prueba que había un encubrimiento de la justicia que estaba quedando al descubierto y que el mismo poder judicial intentó ocultar. Otranto debería ser juzgado por sus actos, pero no es común que eso suceda, cuando los demás poderes del estado son parte del mismo encubrimiento.

 

¿Cuál es la preocupación del Gobierno?

Este gobierno de la CEOcracia viene asumiendo la agenda de los gobiernos conservadores y pro-imperialistas del continente. Como ya lo dijimos, esto es el acercamiento a la Alianza del Pacífico que integran Chile, Colombia, México y Perú. Y para ello van a asumiendo la agenda que baja los EEUU para hacerlo. Unos de los principales es el de construir la figura de “terroristas” y “narcotraficantes” diseminados en cada conflicto social, y desplegar una puesta en escena para que se note. De este modo impulsan la colaboración con los servicios de inteligencias imperialistas, apoyando la agenda internacional de esas potencias, y sentando las bases de un régimen internacional de represión y control social al servicio del capital transnacional asociado con los grupos económicos de origen nacional.

 

El problema es que la mano dura contra la resistencia de algunas comunidades mapuches, pasando por la detención de Facundo Jones Huala en complicidad con la justicia reaccionaria de Chile y luego con el violento desalojo de la ruta por parte de gendarmería el 1° de Agosto, terminó con la desaparición forzada de Santiago Maldonado.

Los testigos que se presentaron ante la justicia, las pruebas recogidas en la investigación, las pruebas que se cayeron por su falsedad, hacen que el cerco se achique y se les de vuelta la operación. Ahora están intentando sacarse de encima la responsabilidad política de las barbaridades que dijeron hace unas semanas. Desde Bullrich, Noceti (jefe de gabinete) hacia abajo, todos están implicados en el encubrimiento del accionar de gendarmería.

 

¿Cuál debe ser nuestra pre-ocupación?

El rol que tenemos en esta situación es no mermar en nuestras acciones de denuncia, de esclarecimiento. Debemos movilizar y activar al pueblo en todas sus expresiones. El gobierno, en este tema, está a la defensiva cuando se pensaba que pasaba a la ofensiva represiva. No podemos dejar que se salgan con la suya y logren instalar la apatía y el miedo en la sociedad. El miedo es un arma poderosa  y uno de los fines primeros de las operaciones psicológicas. La movilización es la respuesta más efectiva para contrarrestarlo, pero no debemos subestimar la capacidad del gobierno para instalar esa subjetividad.

Si continuamos sin novedades sobre el paradero de Santiago Maldonado, en el marco de la campaña para las elecciones legislativas, debemos por todos los medios que brindan estas elecciones levantar el reclamo por su aparición con vida, esclarecimiento y castigo a los culpables. El pueblo cada vez más comprende quiénes son los responsables, los ejecutores, y los encubridores, pero también hay algunos verdugos que no muestran su verdadero rostro (la declaración del senador Pichetto es una muestra).

Pero con eso no basta, debemos ser muchísimos más. Porque mientras estén en el poder, las fuerzas represivas tengan las mismas directivas y capacidad operativa, además de una educación ideológica anti pueblo y anti obrera, y la peligrosa política de “Pacto de Gobernabilidad” de la oposición burguesa y algunas organizaciones del campo popular,  estaremos en una situación de riesgo y hostigamiento.

Por ello, junto a la campaña por la aparición de Santiago, debemos fortalecer la exigencia de la renuncia de la cúpula completa del ministerio de Seguridad, de las brigadas de gendarmería, y el juicio político para el Juez Otranto (el mismo que está detrás de la persecución al pueblo mapuche y que ordenó el desalojo).

Porque con esa conquista el pueblo dará un certero golpe a uno de los cimientos que quiere consolidar este gobierno para su programa: la pata represiva.

Por ello desde estas líneas, y a través de lxs compañerxs que la hacen circular,  seguiremos reclamando: ¿Dónde está Santiago Maldonado? ¡Aparición con vida! Gendarmería se lo llevó. Fuera Bullrich, Noceti y sus subordinados.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s